Crónica personal

Pilar Cernuda

Encuentro en Atenas

IMPOSIBLE acertar. Si los Príncipes no acudían a la cita de Atenas se habría llevado a titular que anteponían su deseo de distanciarse de la infanta Cristina al hecho de acompañar a la Reina en el homenaje al rey Pablo en el 50 aniversario de su muerte. Si viajaban a Atenas, todos los focos irían sobre don Felipe, doña Letizia y doña Cristina, para ver si se saludaban, sonreían o besaban y dónde se colocaban. Seguramente la Reina hubiera podido evitar las especulaciones anunciando que solo ella viajaría a Atenas, pero en ese caso también se habría contado que las repercusiones del caso Urdangarín habían hecho saltar por los aires la unión familiar. Imposible acertar.

El caso Urdangarín es como un revulsivo en la Familia Real, porque ha abierto heridas que no se conocían y que al hacerse públicas han colocado en análisis permanente las presencias, ausencias, gestos, palabras y silencios de todos y cada uno de los miembros de esa familia.

En Atenas se ha visto distanciados físicamente a los Príncipes de doña Cristina. Es seguro que don Felipe se resiente del daño que han hecho a la Corona los negocios de Urdangarín, y que su preocupación y decepción inevitablemente han afectado a las relaciones con su hermana, con la que antes de que hubiera caso Urdangarín era una de las personas a las que por afinidad y por edad se sentía más próximo; pero no se puede llegar a conclusiones drásticas solo midiendo los metros físicos que separaban a los Príncipes de la Infanta en Atenas: cualquiera que se tome la molestia de observar actos públicos anteriores a loa desaguisados de Urdangarín observa que el protocolo coloca siempre a doña Cristina detrás de los Reyes y de los Príncipes, más aún en un acto público en el que se encuentran los ex reyes de Grecia.

Que las cosas no son como eran es evidente; que además la propia doña Cristina, por sentido de responsabilidad -que lo tiene- no fuerza situaciones para no hacer aún más daño a los Reyes y a la Corona, lo saben quienes la conocen bien y han recibido sus confidencias en estos dos últimos años en los que el hecho de mantenerse leal a su marido no significa que no sea consciente del daño que ha hecho a la Monarquía. Pero no nos equivoquemos: estamos ante una familia que, en los actos privados, permanece unida. Sólo en los privados.

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