La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Enero en Sevilla

Enero es las convocatorias del Gran Poder y de Pasión superponiéndose en las puertas de las iglesias

Es posible vivir en Roma ignorando a Virgilio, Miguel Ángel, Bernini, la melancólica tumba de Keats -"Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua"-, Stendhal, Elsa Morante o Fellini. Y los otoños dorados sobre el Lungotevere, las mañanas de invierno en el marcado de Campo dei Fiori, el florecer de la escalinata de la Piazza di Spagna en primavera o las noches de verano en el Trastevere. Es posible vivir en París ignorando a Hugo, Maupassant, Proust, Monet, Truffaut o las canciones de Edith Piaf. Y la luminosa llegada de la primavera tras el duro invierno llenando las terrazas ahora descubiertas en los bulevares o los juegos de sombras de los grandes adoquines en los mediodías de invierno en la proa de la Isla de San Luis. Es posible vivir en Londres ignorando a Dickens, Trollope, Doyle, Wolf o Barrie. Y los ecos de My Fair Lady en Covent Garden, los pasos de Holmes en Baker Street o la sombra huidiza de Peter Pan en los jardines de Kensington.

Es posible vivir en una ciudad ignorando lo que en ella y sobre ella se ha vivido, pintado, esculpido, escrito o filmado. Menospreciando como tópico sus costumbres o teniéndolas por enemigas de su progreso. Pero sólo se la vive hondamente si se ha cogido el pulso de su historia, si no es un ámbito neutro y sin memoria que se habita con indiferencia, si a través de los paisajes urbanos, los libros, los cuadros, las películas, la música o las costumbres vivimos en ella nuestra propia vida y la de los miles, millones de personas que han pisado los mismos lugares, visto los mismos paisajes, leído los mismos libros o escuchado las mismas canciones. Lo nuevo, entonces, se va superponiendo a lo antiguo con la naturalidad de lo que vive porque ha sido y es vivido.

Sevilla es Cervantes y Andrés Fernández de Andrada, Cristóbal de Morales, Turina y Juana Reina, Laffón y Sierra, Cernuda y Romero Murube, Murillo y Bacarisas, Montañés y Mesa. Y enero es las convocatorias del Gran Poder y de Pasión superponiéndose en las puertas de las iglesias, función de Epifanía en San Lorenzo y novena en el Salvador, quinarios en San Vicente y en San Juan de la Palma. Y esta hermosa luz creciente que se prendió del altar de quinario del Señor del Gran Poder e irá comiendo minutos a la noche hasta que llegue Jesús Nazareno por la vira de oro de la tarde del primer viernes de marzo. ¿Se puede vivir Sevilla sin esto? Sí. Pero menos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios