Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Enredos

Andalucía está ya en plena precampaña electoral y las cosas en el Ayuntamiento de Sevilla siguen enredadas

Si las cosas no cambian mucho en los próximos meses, los andaluces tendremos que votar para renovar el Parlamento andaluz a comienzos de la próxima primavera, muy posiblemente antes de que la Semana Santa inaugure un periodo de celebraciones populares que el virus maldito amenaza otra vez en echar por tierra. Y si las cosas no cambian mucho en los próximos días, quizás después del puente de la Inmaculada Sevilla va a cambiar de alcalde. Por primera vez habrá cambio en la Plaza Nueva a mitad de un mandato municipal. Los dos hechos están íntimamente relacionados porque el alcalde Espadas se va para convertirse en el diputado autonómico Espadas, aunque entre ambos sillones también tiene previsto ocupar otro como senador Espadas.

Pero lo único cierto y verdad es que Andalucía está ya en plena precampaña electoral y que las cosas en el Ayuntamiento de Sevilla siguen sin moverse por propia voluntad del todavía alcalde. Nadie comprende demasiado bien las razones de esta tardanza, ni tan siquiera los que tiene más cerca o los que lo tienen que acompañar en su nueva aventura política. Espadas se aferra a su sillón cuando ha emprendido una travesía de rumbo incierto que va a necesitar mucha actuación fuera de Sevilla, donde se le conoce sólo por el hecho de ocupar la Alcaldía de la capital. Débil aval político en Málaga o Almería.

El arranque de la precampaña electoral para las elecciones autonómicas se lo va a pasar el candidato socialista a la Presidencia de la Junta enredado con sus propios líos internos en la Plaza Nueva y con su partido desmovilizado y desmotivado. Aunque Espadas presume, en público y en privado, de saber manejar los tiempos no se comprende muy bien a dónde le puede llevar esta situación, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia de las encuestas que se conocen y el clima de euforia que se vive en San Telmo. A Juanma Moreno sólo le preocupa la autodestrucción a conciencia en la que está empeñado Ciudadanos y la posibilidad cierta de que tenga que meter a Vox en el Gobierno de la segunda legislatura del cambio. Si esa circunstancia llega a producirse, el partido de Abascal y Olona no se lo iba a poner tan fácil como se lo ha puesto Juan Marín durante estos años.

Pero el que va a tener que correr es Juan Espadas para movilizar a esos casi seiscientos mil votantes que según los expertos demoscópicos se quedaron en su casa en 2018 para darle la espalda a una Susana Díaz que daba muestras de algo más que de agotamiento político. Si no logra rescatar siquiera a una parte de ese electorado el PSOE puede tocar un fondo que nunca hubiera sospechado en la Andalucía que siempre fue su feudo. ¿Lo volverá a ser alguna vez?

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