Enseñanza en Línea

Los alumnos pueden acompasar los estudios con otras obligaciones laborales o familiares

Estamos conectados al mundo desde casa, con diferentes pantallas que nos permiten conversar con amigos, comprar en supermercados y restaurantes, en tiendas de ropa y electrónica, realizar pagos y cobros sin pisar un banco y resolver múltiples trámites administrativos desde nuestra mesa, y todo eso desayunando o tomando una copa. La pandemia y las cuarentenas derivadas han acelerado un proceso que en realidad ya había comenzado hace años. El mundo se divide en dos clases de personas: los que recordamos cuándo llegó a su casa el primer televisor, el primer ordenador y cuándo compramos el primer teléfono con internet y los que ya nacieron con todo eso en su vida. ¿Cuánto tiempo A.P. (antes de la pandemia) hace que no pisaba una agencia de viajes para comprar billetes de tren o avión o para reservar un hotel?

Se ha desarrollado el teletrabajo y también la enseñanza en línea por pura necesidad, al no poder reunir a los alumnos en las aulas para evitar contagios. Con las dificultades que todo ello tiene en la formación y en las relaciones personales. Hay opiniones a favor y en contra de ese tipo de enseñanza y también según los diferentes niveles: preescolar, primaria, secundaria, formación profesional, bachillerato y universidad. Sólo tengo experiencia en las maestrías universitarias, en las que llevo años enseñando a través de internet desde mucho antes de la pandemia, y le veo algunas, bastantes, ventajas.

La primera es que disponemos de una herramienta poderosa de comunicación que es el español. Cientos de millones de personas lo hablamos y nos comunicamos y transmitimos con facilidad nuestras experiencias y conocimientos. Otra ventaja es que el aula virtual no tiene fronteras. Formar parte de la experiencia compartida con decenas de alumnos españoles y de diversos países americanos es muy enriquecedor en todos los sentidos. Los alumnos pueden acompasar y compatibilizar los estudios con otras obligaciones laborales o familiares. Recuperar, años después de la licenciatura o graduación, la formación o especialización. Al no tener sede física, los campus virtuales permiten elegir tu lugar de estudio favorito. Sobre todo, a los que no tienen un aula cerca. Es cierto que hace años que existe la universidad a distancia en España, pero en los tiempos de herramientas tan poderosas como las conversaciones telefónicas con imagen con familiares y clientes, todo ha cambiado.

Creo que el formato telemático puede ser positivo para los alumnos y profesores, pero requiere compromiso por ambas partes. Exige disciplina y constancia, más allá del mero interés por las materias. La enseñanza en línea ha crecido un 900% desde su aparición y no dudo que, al haberse incorporado, por pura necesidad de la pandemia, las más prestigiosas universidades españolas, la enseñanza no presencial mejorará aún más. Ventanas al mundo se decía como metáfora de las pantallas de televisores y ordenadores. A mí siempre me han parecido puertas abiertas que invitan a entrar.

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