Tribuna Económica

Rogelio / velasco

España en 'The Wall Street Journal'

CARGADO diariamente con un impresionante torrente de noticias, la mejor redacción del mundo periodístico dedicada a temas tecnológicos y de enorme influencia en los círculos económicos y políticos de Nueva York y Washington no suele tratar muy bien al sur de Europa en sus análisis.

En pocas ocasiones, durante los mas de 20 años de contacto diario con el periódico, he recibido buenas opiniones y noticias acerca de nuestro país. Ha habido excepciones. Durante la época de los gobiernos de Aznar y, en menor medida, de Zapatero, el Journal aplaudía de manera continuada las medidas liberalizadoras del Gobierno central. Las aplaudía, en gran parte, por las razones equivocadas, como hemos tenido posteriormente la oportunidad de comprobar.

Un gran periódico es compatible con una línea editorial fuertemente ideologizada, dicen los profesionales de la información. En el caso del WSJ, el liberalismo extremo en editoriales económicos aparecen a la par que artículos sobre otros temas económicos, políticos y tecnológicos de la mayor calidad. Las universidades de Chicago y Stanford -además de R. Barro, de Harvard- les provee del arsenal de argumentos teóricos en los que fundamentar su línea editorial.

Como la historia y las instituciones son elementos fundamentales para entender las posibilidades de la política económica, muchos de los mensajes del periódico neoyorquino suenan extemporáneos a este lado del Atlántico y en otras geografías. De hecho, el Journal sólo vende el 10% de toda su tirada fuera de EEUU, a pesar de contar con ediciones para Europa y Asia.

Estos días, sin embargo, sorprende el optimismo vertido sobre nuestro país. En contra de las previsiones publicadas los días pasados por el FMI, el Journal defiende las políticas que está llevando a cabo el Gobierno de Rajoy y critica el pesimismo del organismo internacional, que ha afirmado que hasta el año 2018 España no vera la luz al final del largo túnel en el que nos encontramos; luz que, además, será muy tenue, porque con una tasa de crecimiento del 1,2% para ese año, no cabe esperar sino un alivio muy moderado al gravísimo problema del desempleo.

La reducción del endeudamiento de las grandes empresas -que vuelven a captar financiación en los mercados internacionales-, la reforma liberalizadora del mercado de trabajo, el crecimiento de la productividad, que esta cerrando rápidamente la pérdida de competitividad respeto de Alemania, y el espectacular comportamiento de las exportaciones, que han dado la vuelta al signo de la balanza por cuenta corriente, son las razones que conducen al optimismo.

El optimismo va mas allá de España, señalando que las medidas adoptadas por el Gobierno español demuestran que es posible salir de la recesión sin necesidad de que se produzca una mutualización de la deuda pública de los países del euro, jugando Alemania, en última instancia, el papel de garante de la deuda emitida por los distintos estados nacionales.

¿Cambio de opinión permanente del Journal sobre España? No creo. Uno de los editoriales de ayer lo titulaba España aprieta a Gibraltar. Para continuar combatiendo con éxito la crisis, deberíamos tener un régimen fiscal y de liberalización del comercio como la colonia británica.

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