Crónica Personal

Pilar / cernuda

Esperanza

ESPERANZA Aguirre está enfadada, con razón, por la cantidad de filtraciones que se han producido sobre su incidente con la policía municipal de Madrid, en las que no han faltado filmaciones y las declaraciones ante el juez de los guardias municipales, que desmentían su versión. Pero lo que la ha enfadado más, con razón, es que haya trascendido que a su coche se le haya puesto una segunda multa por aparcar en segunda fila cuando no era ella la conductora, una información que sólo puede tener origen… en la Policía Municipal.

La ex presidenta madrileña hizo mal en aparcar en lugar prohibido para sacar dinero de un cajero, mal al no esperar a que los guardias le dieran autorización para irse -suelen hacerlo, no se conforman con pedir documentación, poner la multa si procede y decir adiós al infractor-, y mal al no atender sus indicaciones de que se detuviera cuando enfiló hacia su casa. Pero dicho que actuó mal, es evidente que Esperanza Aguirre está sufriendo ensañamiento por parte de la policía madrileña. Y cualquier periodista mínimamente avezado ha podido advertir, de lejos, el regodeo con el que algunos miembros destacados del PP siguen las noticias relacionadas con el "caso Aguirre".

Nadie, ni siquiera sus detractores, niega que el PP tiene muy escasas posibilidades de mantener la Alcaldía madrileña si no es Esperanza Aguirre la candidata. En la sede central del partido andaban preocupados hasta hace unas semanas al advertir que Ana Botella no acababa de anunciar su renuncia a presentarse, lo que provocaba una situación delicada, porque con ella no se ganaba ni de lejos. Sin embargo, una vez que se autodescartó para el futuro, todos los ojos se han puesto en Aguirre, aunque algunos que no acaban de aprobar su eterna independencia y su inclinación a "ir por libre", apuntaban que Sáenz de Santamaría también podría ganar sobradamente las municipales. Lo que ocurre es que a la vicepresidenta no le atrae nada la idea, aunque hará lo que Rajoy considere conveniente. Porque será Rajoy el que decida. Y sólo Rajoy.

Semanas atrás mantuvo una reunión con Aguirre, como las que está teniendo con todos los responsables regionales, uno a uno. No dijo una sola palabra sobre la Alcaldía de Madrid, ni una palabra sobre las elecciones, pero es de sobra conocido que al presidente le preocupa la Alcaldía de Madrid mucho más que el resto de las alcaldías y los gobiernos regionales juntos. La Alcaldía de Madrid es un símbolo. Como es buen observador, seguro que se ha dado cuenta de que a Esperanza Aguirre la están crujiendo.

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