Crónica personal

Pilar / cernuda /

Esposa de

ALFONSO Alonso, portavoz parlamentario del PP, dice con razón que no se le puede pedir a una mujer que pague por lo que hizo su marido. Y Carlos Floriano, también con razón, comentaba que nadie espera que su pareja haga algo indebido. Se referían los dos a Ana Mato, por supuesto, pero el problema no está ahí, sino en que un porcentaje muy alto de españoles entre ellos un porcentaje muy alto de militantes del PP, piensan que las mujeres, o los hombres, deben tener una actitud muy tajante ante los casos de corrupción o de presunta corrupción. Y Ana Mato se ampara en el archivo de su caso por parte de un juez para reafirmarse en la posición que mantuvo desde el primer momento: nunca cometió una irregularidad con sus dineros, paga sus facturas, y no mantenía un control sobre las cuentas de su ex marido.

Sus explicaciones, que valdrían para cualquier mujer que se ve involucrada en un escándalo por el hecho de ser o haber sido esposa de, son sin embargo menos aceptables porque se producen en el mundo de la política. Un mundo en el que los que llegan a las alturas cuentan con importantes privilegios y por tanto están más obligados que nadie a mantener una actitud absolutamente rigurosa tanto en lo privado como en lo público. Una palabra malsonante que no tendría absolutamente ninguna relevancia a una persona sin proyección pública, sin embargo puede costar la carrera a quien la pronuncia desde un escaño o en un encuentro con periodistas. Copiar un texto sin citar su procedencia ha costado el puesto a un ministro alemán, y más de un alto cargo ha sido relevado por haber olvidado incluir un ingreso menor en su declaración a Hacienda, lo que cualquier ciudadano de a pie arregla con un simple recargo y sin que se produzcan más consecuencias.

Dicho esto, que los políticos están más obligados que nadie a mantener una conducta absolutamente ejemplar, es injusto que Mato deba asumir las consecuencias de la política supuestamente irregular de su ex marido; injusto que Mato trunque su carrera política porque no indagó si su ex marido pagaba o no determinados gastos familiares. Los personajes públicos deben presentar las cuentas con más detalle que cualquier otro ciudadano, no se puede dejar un recibo sin pagar, un IVA sin aplicar ni se debe hacer ninguna gestión que implique trato de favor. Pero, sinceramente, no está escrito que se tengan que asumir las consecuencias de las irregularidades o delitos del cónyuge. Mato va a presentar una querella por su derecho al honor. Está herida. Con razón.

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