La ciudad y los días

carlos / colón

Europa nos mira

AL instante de confirmarse que el virus había infectado a la auxiliar de enfermería ya se pedía la dimisión de la ministra, se denunciaba la "total falta de control" en el dispositivo sanitario, se convocaban manifestaciones y el vertedero de las redes rebosaba inmundicias. La alarma social se combate con información. Pero en unas pocas horas no se la puede recabar, analizar y transmitir. Es evidente que el caso debe ser investigado para esclarecer por qué se contagió, establecer las medidas necesarias para que no se repita y pedir responsabilidades a quienes las tengan. A la espera de lo que el resultado de las investigaciones establezca, la intervención de algunos partidos, sindicatos y opinadores está siendo peligrosa. Porque convierten el hecho en causa política sin tener datos para hacerlo.

Tal vez sea un fallo de seguridad; tal vez este fallo tenga que ver con la infradotación sanitaria o la mala gestión de los recursos; tal vez la responsabilidad sea de la ministra, en el caso de que la infección esté relacionada con precariedad de medios… O tal vez no. Cuando escribo todavía no se sabe.

Este no saber puede deberse a la torpeza con que se investigue, al hermetismo del Gobierno o a la imposibilidad de tener resultados seguros en menos de 24 horas. Ni tan siquiera esto sabemos. Tenemos las afirmaciones del Gobierno, las acusaciones de la oposición (sólo el PSOE ha actuado responsablemente, afirmando que no es el momento de establecer responsabilidades políticas) y las opiniones en muchos casos infundadas e interesadamente apocalíptico-políticas transmitidas por medios y redes.

Ana Mato se equivocó no compareciendo ayer por la mañana. Sería deseable que lo remediase. Porque cuanto peor informe el Gobierno más desinformarán los irresponsables como Llamazares ("ha fallado la gestión sanitaria") o las Juventudes Socialistas (la ministra "es un peligro para la sociedad española").

El Gobierno tiene la obligación, frente a los españoles y a Europa, de investigar, informar y tomar las medidas necesarias. La prensa europea recogía ayer las quejas de los sindicatos sanitarios entrecomillando una frase -"falta total de control"- tan irresponsable, por haberse difundido el lunes por la noche cuando era imposible saberlo, como peligrosa. Podemos seguir utilizando las tragedias como armas políticas antes de tener datos, pero ya no es un juego privado: Europa nos mira.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios