La ventana

Luis Carlos Peris

Evolución y proceso de un acto tradicional

PASABA el tranvía de la Puerta Real cada media hora y, quizá, Juan Belmonte camino de Los Corales. Más abajo, tertulia de futbolistas y toreros de moda en la Granja Garrigós. Era la calle Tetuán y en la calle Tetuán se encontraba una cervecería, La Española, donde cada fin de invierno reunía Diodoro Canorea a la prensa taurina para desvelar los carteles de la Feria. Un año faltaba Ordóñez, otro Camino, se ponía en marcha lo de las cinco corridas de Curro o que Limeño repetía con la de Miura. Todo discurría como en una especie de cuarto de los cabales que ya se hizo camarote de los Hermanos Marx en Río Grande. Es más, el número de cigalas fue bajando en la misma proporción que subía el de comensales y todo terminó con la muerte de Diodoro. Desde entonces se hace en la plaza y sin que haya lugar para el factor sorpresa, pues tantas fueron las especulaciones que al final surgió el pleno. Hoy, un año más, carteles.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios