en tránsito

Eduardo Jordá

Extracto de pollo en lata

POCA gente recuerda que Teddy Bautista, ahora metido en un formidable lío jurídico -por llamarlo de alguna manera-, fue uno de los mejores músicos del rock español cuando era cantante de Los Canarios. Tuve la suerte de escuchar una de sus canciones al poco de salir, hacia 1968, en un tocadiscos monoaural que añadía por propia iniciativa un sonido de fritanga muy funky, sólo que varios años antes de que se inventara el sonido funky. La canción era Ponte de rodillas. Recuerdo que escuché aquella canción, que parecía puro soul americano, y comenté: "Estos tíos no pueden ser españoles". Pues sí, lo eran, como también lo eran Los Bravos y Los Salvajes y Los Cheyennes, grupos que si se escuchan ahora -están en Youtube- ponen los pelos de punta de lo buenos que eran.

Cuando salió la canción, se decía que Teddy Bautista decía una frase enigmática, "Extracto de pollo en lata", que nadie sabía qué quería decir. Y todos escuchábamos la voz ronca de Teddy Bautista buscando ese misterioso "Extracto de pollo en lata" en medio de la letra chapurreada en inglés. Había quien decía que era una frase obscena, pero otros creían que era una especie de mensaje en clave. Los adolescentes son muy aficionados a los mensajes ocultos que pueden revelarnos el secreto del universo, y cuando se hizo famosa la canción de Los Canarios había muchos mensajes en clave circulando por ahí. Se decía, por ejemplo, que Paul McCartney había muerto y que los propios Beatles nos habían dado la clave en muchos sitios, sobre todo en la cubierta de Abbey Road, ya que allí se veía a Paul McCartney caminando descalzo y con el paso cambiado. Y por supuesto que mucha gente se creía aquellas paparruchas, igual que hay miles de personas que todavía creen en la conspiración político-policial del 11-M o en los complots de los templarios.

A mí lo que me fascina de Teddy Bautista es la historia del ex rockero que acaba gestionando los derechos de autor de sus colegas de oficio, con la ayuda de un antiguo anarquista que se dedica a montar, no sabemos si por propia iniciativa, una trama financiera para hacer desaparecer una parte del dinero recaudado. Apuesto a que se han rodado quinientas películas sobre la guerra civil, pero ni una sola que contenga una historia de estas características. El cine español siempre se queja de falta de público, pero es que actúa como aquel guionista de Barton Fink que no era capaz de escribir el guión que le habían encargado, sin darse cuenta de que en su hotel estaban sucediendo historias suficientes para llenar varias películas. En el caso del cine español, bastaría haberse asomado a lo que ocurría dentro de la SGAE, en busca de ese misterioso "extracto de pollo en lata". O lo que fuera.

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