Visto y Oído

Antonio / Sempere

Falacia

CUANDO cuento (porque a veces lo cuento) que mi vida tiene sentido gracias a la existencia de La 2, algunos de mis interlocutores se piensan que se trata de una gran boutade. Pero no lo es tanto. Fallarán las personas, pero La 2 seguirá estando ahí. Llegarán las tardes largas de invierno, las endorfinas se batirán en retirada, y La 2 seguirá estando ahí. Viviremos días de vacas flacas, nos faltará el trabajo y nos sobrará el tiempo, las agendas culturales de las ciudades, tan exiguas, apenas nos suministrarán maná que llevarnos a la boca, y el refugio de La 2 siempre estará ahí, ofreciéndonos su ración de buen gusto. A cualquier hora del día o de la noche.

Puede que no sea la mejor forma de llenar una vida. Lo reconozco. Pero después de haber ido y venido, subido y bajado, entrado y salido, les aseguro que ejercer de espectador de La 2 a tiempo completo con una verdadera implicación no es de las peores opciones en este mundo nuestro.

En consonancia con estas creencias, me impuse unos objetivos que las apuntalaran. Y tratando de ser coherente hasta el final, planifiqué de cara a 2016, el 50 aniversario de la cadena, la posibilidad de realizar un trabajo de documentación en donde verter mis recuerdos, mi testimonio y el de otras voces autorizadas. Justificando tantas horas al, llamémoslo así, objeto de estudio.

Ahora me encuentro con los titulares que dicen que se suprime Teledeporte, cuando lo que quieren decir, en realidad, es que sus contenidos se instalan en los territorios de La 2. De consumarse hoy la fusión, habría jornadas en que la nueva cadena serviría 15 horas seguidas de tenis. De ahí que los titulares suenen a falacia. No lo vamos a consentir.

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