ARGUMENTAN aquellos a los que se les ha pasado por la cabeza eliminar Teledeporte, como una de las coartadas fundamentales para proceder, que el canal adolece de suficientes retransmisiones de interés, una vez caducados los derechos de las disciplinas más interesantes para el espectador. Podrán buscar excusas más verosímiles, porque desde luego que ésta no cuela.

Basta con aproximarnos durante estos días a la parrilla de la programación del canal en trance de desaparición para comprobar la riqueza de sus contenidos. Por un lado el XXII Europeo de Atletismo que se celebra en Zurich. Por otro, el Europeo de Natación en Berlín. A los cuales hay que añadir numerosos eventos mayores y menores (el tenis, es verdad, tiene los días contados en su dial) que configuran un minutado lo suficientemente sólido y variado como para concitar la atención del aficionado.

Atletismo, natación, patinaje, gimnasia, balonmano, baloncesto, ciclismo, hockey… la nómina de deportes más allá del tenis, que quedarían en el camino caso de migrar la señal desde la TDT hasta el 'streaming', sería enorme. Para evitar ese balance de daños sólo es necesario aplicar un poco de sentido común, poner en la balanza cuánto se gana y cuánto se pierde en esta operación, y sacar conclusiones.

Desde RTVE deberían empecinarse en frenar este despropósito. Desde su nacimiento con motivo de los Juegos de Invierno de Albertville Teledeporte ha cumplido sus primeros 20 años alcanzando una gran conquista: su emisión en Alta Definición. Todo ese esfuerzo no se puede tirar por la borda por el hecho de que el (des)gobierno dicte recortes de todo punto irracionales. Afortunadamente responsables del COE ya han alzado la voz.

Algo tarde, pero los afectados empiezan a reaccionar. Aún queda esperanza.

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