Tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

Falsas señales de mejoría

LO peor que podríamos hacer es confiar en una recuperación espontánea de la economía y no trabajar en lo que aún hace falta para generar crecimiento y empleo estable. Tres cuestiones pueden confundirnos en esta percepción de que la economía vuelve a la situación anterior a la crisis.

La primera es el dato de recuperación del empleo vinculado a la actividad productiva. EEUU parece dar señales positivas; pero no podemos saber cómo evoluciona la actividad sin los stocks. Cuando cae la demanda y la producción se para, las empresas reducen sus stocks. En diciembre, los pedidos en EEUU sobre inventarios eran de 0,50; ahora se han triplicado. Igual ocurre en los países de la eurozona. Al acabarse los stocks, las empresas producen y emplean de nuevo, pero si los pedidos siguen por debajo de la capacidad de producir, la actividad y el empleo caerán otra vez y se volverá a recurrir a los inventarios, con lo que nos toparemos con desconcertantes subidas y bajadas.

La segunda fuente de engaño es la bolsa. Los índices europeos y norteamericanos muestran subidas netas positivas alrededor del 4% frente a las caídas del 40% del año pasado. Esto, más que una percepción de que las empresas entran en un período de crecimiento, es una corrección sobre valoraciones extremadamente bajas que, como en el caso de una empresa de confección española, han llegado a estar por debajo de su valor contable. Una tercera fuente son las materias primas: al recuperarse en parte los precios de la mayoría de los metales básicos, y con un alza del petróleo de más del 60% este año. Pero conociendo los movimientos especulativos en los mercados de futuro y el juego de las reservas de que hablábamos antes, hay que ver si se trata de un indicio de recuperación de la economía que hace aumentar la demanda de materias primas o un ajuste dentro de una tendencia recesiva.

La incertidumbre económica sugiere un comportamiento similar al que debe tenerse cuando uno se va de vacaciones en una época en que el tiempo es muy inestable. Las predicciones meteorológicas del día anterior nos sirven para el primer o segundo día; para los demás hay que llevar ropa para cualquier circunstancia. No hay que tratar de predecir, sino de estar preparados ante las eventualidades del futuro.

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