Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Fantástico que un Leicester pueda ganar su Liga

COMO Uruguay en el 50, Alemania en el 54, Dinamarca en el 92 o Grecia en 2004, lo del Leicester es un hito inesperado. El gol de Hazard a los spurs fue la suerte suprema en un lunes para la historia del fútbol. Ha sido el premio a la perseverancia y al método de un viejo mago que ha enquistado el contragolpe y la astucia en el corazón de la Premier, ese ejemplo de fútbol de cara y ayuno de especulaciones que aún no sale de su asombro.

El bingo que ha cantado un equipo menor ha sido gestado desde la perseverancia, pero con la ayuda de un escenario que nada tiene que ver con lo que por aquí se estila. Las diferencias económicas de la Liga hacen impensable un hecho así y que no me hablen del Atlético de Madrid. Lo del equipo madrileño, aparte de ser algo así como la excepción que confirma la regla de las desigualdades económicas de nuestra Liga, no sorprende tanto porque sólo hay que ver su historial.

Seguramente, a Claudio Ranieri le levantarán estatua en una plaza pública. Quién le iba a decir al veterano entrenador romano que esa Liga que tanto persiguió al mando de Fiorentina, Nápoles, Chelsea, Valencia o Atlético de Madrid iba a conseguirlo en la Premier. En la Premier y con un equipo que vivió mucho más en Segunda y Tercera que en esa exclusiva Primera División inglesa que pasa por ser como la competición mejor organizada del mundo mundial.

Esta proeza no tiene comparación posible y, desde luego, no parece que en la Liga vaya a ocurrir nunca jamás. Al menos mientras sigan primando esas diferencias en el reparto televisivo. Se trata de un suceso que nos lleva a sentir envidia por un modelo en el que, aparte los dineros de la tele, no se contempla la perpetración de arbitrajes como los que por aquí tanto abundan. Por eso hay que congratularse de que haya un lugar donde un Leicester cualquiera pueda ganar su Liga.

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