Un Feijóo para Sevilla

En Andalucía, Juanma mira a Feijóo y le gustaría ser como él. En Sevilla, Beltrán Pérez no tiene ninguna duda

Por supuesto que Galicia es diferente a Andalucía y a Sevilla. Tampoco se pueden extrapolar sus resultados al conjunto de España. Recuerden que Manuel Fraga, después de perder todas las elecciones a las que se presentó frente a Felipe González, se reconvirtió en virrey gallego. En Galicia son muy suyos, y se entienden mejor entre ellos. No votan igual que en el País Vasco ni en Cataluña; aunque hablan su propia lengua tanto o más que los otros. En Galicia, además de ganar Feijóo por goleada (dando prioridad a la marca Feijóo sobre la marca PP), resulta que el PSOE ha sido tercero (tras el BNG), y que Unidas Podemos con sus mareas se han quedado como extraparlamentarios. Algunos dicen que el coronavirus no le ha pasado factura al Gobierno. ¿Ah, no? ¿Lo esperaban peor?

Alberto Núñez Feijóo aglutina una gran coalición en sí mismo. Recibe los votos del centro y la derecha, demuestra la inutilidad de Vox, y es como un Galicia suma, pero sumando él sólo. Además rebaña votos socialdemócratas al PSOE, que tiene los socios que tiene. Y encarna el galleguismo moderado, como quedaba de manifiesto en su lema electoral. En resumen, Feijóo es gallego y no se comporta como el PP madrileño. Porque en Madrid creen todavía que el resto de España es como Madrid. Feijóo sabe que no, y esa es la diferencia.

En Sevilla quien mejor se enteró fue Javier Arenas, pero siempre le faltó un poquito para gobernar en Andalucía. Eran los tiempos gloriosos del PSOE de Manolo Chaves, lo que también hay que tener en cuenta. Arenas intentó lo que ha conseguido Feijóo, que era aglutinar a todo el centro y la derecha, a una parte del centro izquierda y al andalucismo moderado. Para lo cual hay que tener finura, y no pasarse en las imitaciones de Vox, que sirve para lo que sirve. Para copiar a Vox ya está Vox. No lo fastidies, Cayetana, que es peor.

En Sevilla ganó Zoido en 2011, aprovechando el rebufo de Arenas y el desencanto que causó Zapatero. Pero le faltó rentabilizar y mejor comunicación, además de que le pilló el momento glorioso de los indignados. Los indignados de hoy se han indignado con los antiguos indignados, y los han dejado como extraparlamentarios en Galicia. En Andalucía, Juanma mira a Feijóo y le gustaría ser como él. En Sevilla, Beltrán Pérez mira a Feijóo y no tiene ninguna duda de que es su modelo a seguir. Su problema es Juan Espadas, quizás el único que le queda al PSOE imitando a Feijóo, porque abre el abanico. Espadas no es gallego, pero a veces lo parece. Beltrán debería dejar claro que el verdadero discípulo de Feijóo es él. Y que se note.

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