SÍ. Ya sé que ha pasado la fecha. No se trata de un error por mi parte ni de un lapsus de la Redacción. No se fíen nunca de los despistados y aparentemente torpes. Como dice el refrán, acaban haciendo relojes. Aún estamos en fecha, en plena Navidad, aunque los centros comerciales ya se hayan olvidado de ella con la misma prisa con la que nos atosigaban allá por noviembre deseándonos felicidad, paz… y consumo desenfrenado. Hasta el próximo domingo todavía estamos en Navidad.

Y digo esto porque la prisa, que siempre se ha tenido por mala consejera, nos impide con frecuencia vivir el presente a fuer de irnos llevando de forma neurótica hacia el futuro. Es como ese afán por grabar imágenes con el móvil, al tiempo que se pierde la ocasión de observar la realidad en directo, con el proyecto de ver la grabación en un futuro que generalmente nunca llega.

El hastío de comidas, llamadas telefónicas, correos electrónicos y felicitaciones varias en que algunos han convertido la Navidad hace que tenga sus detractores. Como todo lo empalagoso, acaba hartando. Pero también existen sus defensores. Mi amiga Lola es conocida por todos los que la queremos como Lolafeliznavidad. Si llamas a su teléfono, sea la fecha que sea, el contestador te responde: "Hola. Feliz Navidad. Deja tu mensaje". No es que Lola no esté bien de la cabeza. Todo lo contrario. Para ella, persona comprometida, la solidaridad, el amor, el cariño fraterno, la generosidad y el deseo de felicidad no son cosa de unas fechas concretas, sino de todo el año. Por eso para Lola todo el año es Navidad. O mejor dicho: Lola pretende vivir y transmitir durante todo el año el espíritu de la Navidad.

He creído conveniente que en esta mi primera columna semanal me presente como un ferviente defensor de las ideas de mi amiga Lola. Máxime cuando sé que ella es persona íntegra y consecuente en todas sus acciones. Aunque los periódicos tienen el deber de informar de la actualidad, pretendo que mi manera de comentarla sea un tanto extemporánea. La distancia suele ser necesaria para poner las cosas en su sitio, para que los hechos adquieran su verdadero sentido.

Así que para todos, Feliz Navidad y todo un año de Navidad. No en balde a la columna he decidido llamarle sine díe. Sin fecha, sin plazo de caducidad. Mi mayor satisfacción sería que este artículo dentro de dos o tres años siguiera diciendo algo.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios