La lluvia en Sevilla

Fiat lux

Luces de Navidad sí, pero bien repartidas por los barrios para alumbrar el comercio local

Probablemente, las candilejas de la Navidad se hayan instalado, aún por prender, en la ciudad en fechas similares a las de años anteriores, pero a mí se me ha antojado que las colgaban muy temprano, y me ha chocado verlas. Quizá se deba esta extraña sensación de que a 2020, psicológicamente, habría que restarle lo menos un par de meses, este año hemos vivido un extraño salto en el tiempo. De pronto es casi diciembre, pleno futuro. Las luminarias y su encendido, cada año polémico (hay quienes se indignan con el itinerario de derroche que describen y a quienes demasiadas luces les parecen pocas), este año duelen mucho más que cualquier otro, se decida lo que se decida hacer con ellas. La apuesta por una iluminación literalmente deslumbrante, a estilo Vigo, haría tanta llaga por dentro como apostar por el machadiano Fiat umbra!, "hágase la sombra", con una iluminación chiquita y macilenta, que no está el alma para farolillos. Los "comerciantes" (se dirá en los medios así, "comerciantes" en general, sin distinguir entre negocios sacados palante por nuestros vecinos y las grandes marcas o franquicias ubicadas en la entraña de la ciudad) apostarán por que se ilumine el recorrido que conduce a ellas. No he oído hablar del programa Alumbra, que ha organizado el Ayuntamiento en años anteriores, y ello no me parece ni extraño ni descabellado. Aún desconocemos cómo se articularán estas fiestas. No hubo fastos de Semana Santa ni Feria, a pesar del hachazo en la economía local. Tampoco parece razonable hacer grandes excepciones con la Navidad, con la que está cayendo.

En cualquier caso -dicho sea en este día señalaíto en el santoral consumista, hoy es Black Friday, que les aproveche ante todo a las grandes plataformas de ventas por internet, que a este paso van a reventar de billetes este año- no me ha parecido mal que la alcaldesa de Barcelona haya dicho que menos Amazon y más comprar en los comercios locales. También Triana ha dado un paso adelante con una campaña para que su gente compre en las tiendas del barrio, que son muchas, buenas y variadas. Esta Navidad, todos los distritos debieran fomentar a saco el comercio de proximidad. Contemplar una exposición de un artista y una editorial de la ciudad en el escaparate del desavío La Clementina, no lejos de los garbanzos y las latas de tomate, es el camino inverso a comprarse unas botas en el Lidl después de las seis de la tarde. Para salir adelante, no sólo hace falta el apoyo institucional sino también la cooperación viva entre quienes tienen comercios y quienes habitamos, con cuidadito, estas calles de siempre, tan extrañas. Aquí es donde hay que repartir la luminaria, más que concentrarla en el centro al que la masificación nunca le hizo bien, menos este año. Hágase la luz, pero bajita y mejor repartida.

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