La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Fin de semana para que no se olvide nunca

Inolvidable resultó el fin de semana en que coincidieron el retorno de los toros y que hubiera pasos por las calles. Era el último fin de semana del verano y bien que se lució en su despedida para que no le faltase un perejil. Hasta pases de modelos por la calle, algo inusual pero que ayudó a la brillantez de algo que deseábamos tras tanto tiempo de llanto y de crujir de dientes. Ya el sábado con la reapertura de la plaza de toros y el recital de Morante hacía presagiar que aquello no iba a quedarse ahí. En la mañanita del domingo, Baños hizo de Sierpes por un rato al paso de la Virgen de las Tristezas hasta Santa Rosalía, luego la multitudinaria procesión de la Divina Pastora por el barrio de la Feria coincidiendo en el tiempo con la apoteosis del capote de un trianero que coge el capote como se coge la pala del pescado y con brindis entrañable al gran Rafael Chicuelo. Ni un perejil faltó.

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