Crónica Personal

Pilar / cernuda

Final de Copa

SE enfrentan Real Madrid y Barça, y gracias a Artur Mas i Gavarró un porcentaje impensable de españoles, porcentaje desproporcionado, desean con todas sus fuerzas que gane el equipo madrileño. Incluso lo desean seguidores de equipos habitualmente rivales enconados del Real Madrid. Esta periodista se trata con un buen número de fanáticos del Atlético que confiesan que en esta final de Copa van con el Madrid a muerte.

El presidente de la Generalitat sustituyó el "España no nos quiere" por el "España nos roba" que se desmontó fácilmente haciendo públicas las cuentas. No es verdad que Cataluña sea poco querida, que esté mal vista en el resto de España, aunque sí es cierto que el independentismo hiriente, anticonstitucional y mendaz de Artur Mas está haciendo mella y se advierten signos de hartazgo más que de desafecto. De hecho son habituales los comentarios del tipo que los catalanes se vayan de una vez con viento fresco y que les aproveche, o que nos dejen al resto de los españoles en paz. Pero cuando se profundiza en los sentimientos de quienes se expresan en esos términos, no es animadversión lo que se encuentra, sino una reacción dolorosa propia de quien sufre agravios permanentes, no se siente querido y está cansado de recriminaciones y amenazas de escisión si no se aceptan determinadas exigencias, que chocan frontalmente con la legalidad.

Son multitud los catalanes que no están de acuerdo con la política independentista de Mas y sin embargo se sienten tan catalanes o más que el propio presidente de la Generalitat. Pero apenas se expresan en voz alta, no quieren más problemas de los que ya tienen. Seguro que muchos de ellos también este miércoles cruzarán los dedos para que el Barça caiga ante el Real Madrid, aunque tengan desde siempre el corazón blaugrana. Pero Artur Mas ha provocado una antipatía hacia todo aquello que le es más próximo que alcanza incluso a catalanes pata negra. Y desde luego Mas no conseguirá más adeptos impulsando ideas como gritar independencia en el campo del Barça, y ocurrirá también en Mestalla, cuando se produzca el minuto catorce del partido, en un intento de insistir en que el año 1714 se cercenó la idea de una Cataluña independiente. No es cierto, aquello fue simplemente una más de las muchas guerras de sucesión ocurridas a lo largo de la historia. No de secesión.

A Mas le gusta moverse en el terreno de la mentira: sin rubor, su portavoz ha presentado el informe realizado al dictado de la Generalitat en el que se dice que una Cataluña independiente formará parte de la UE.

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