Tribuna económica

Joaquín Aurioles

Fitur y en crisis

EN un par de semanas contaremos, como todos los años, con un avance del cierre del ejercicio turístico de 2008. Es una de las exigencias de la pasarela política en que se convirtió Fitur hace ya tiempo y que este año va a presentar resultados negativos, pero mucho menos que el resto de la economía. Puede parecer sorprendente, puesto que las características y la intensidad de las convulsiones económicas y financieras de los últimos meses parecían señalar al turismo como candidato preferente al papel de víctima propiciatoria de las circunstancias, especialmente por la contracción de la demanda y, sobre todo, del consumo de los hogares españoles, del que tanto depende la salud del turismo andaluz, según aprendimos en episodios de crisis anteriores. Del modesto crecimiento del 1,5% del gasto familiar durante los nueve primeros meses del año, inferior a la mitad del mismo periodo en 2007, sólo cabía esperar un balance con dificultades, sobre todo al conocerse que durante el tercer trimestre el comportamiento ha sido similar al del conjunto del PIB; es decir, que se reducía en un 0,2%.

Las condiciones tampoco han sido favorables para el turismo extranjero, en primer lugar, por la fuerte cotización del euro frente al dólar, que a mediados del mes de julio alcanzaba un máximo histórico en la frontera del 1,6 dólares por euro; y en segundo lugar por la evolución de los precios del petróleo, que en el caso del Brent europeo comenzaba 2008 a un precio de 98 dólares el barril, y que también alcanzaba otro máximo histórico de 147 dólares, igualmente a mediados del mes de julio. Estábamos a comienzos de la temporada alta y todo hacía pensar que el turismo extranjero, que en sus tres cuartas partes llega por avión a Andalucía, terminaría acusando el golpe y reduciendo significativamente sus visitas. Por si fuera poco, a mediados de septiembre nos dimos de frente con la crisis financiera internacional, lo que significa que a las dificultades de adaptación a una demanda deprimida, se sumaron las dificultades del cierre del crédito a las empresas. Así nos aproximamos hacia el final de un año cuyo último episodio crítico era la amenaza de recesión y el aumento del desempleo, quizás el principal factor de riesgo para el sector, especialmente para algunos segmentos concretos, como el de la restauración.

Un oscuro panorama el que dibujan los diferentes indicadores de cara a 2009, pero que no van a impedir cerrar el año turístico de 2008 con bastantes menos heridas que otros sectores de la economía. A la espera de conocer el dato del mes de diciembre, lo que indica la encuesta de movimiento turístico en fronteras es una modesta contracción del 2% en el conjunto de España y del 3% en Andalucía. Algo parecido puede decirse del gasto de los turistas, que se mantiene básicamente estable con respecto al año anterior, a pesar incluso del ligero aumento de la estancia media. Otra cosa es lo que cabe esperar para 2009, sobre todo porque el empeoramiento ha ido en aumento conforme avanzaba el año, llegando al final en una situación verdaderamente crítica, y porque el deterioro está siendo más acusado en Andalucía que en el conjunto de España.

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