Fragmentos

juan ruesga navarro

Francia deja Sevilla

Debe reforzarse la presencia del Institut Français y de las escuelas francesas

Hace semanas saltó la noticia: el Consulado General de Francia se va de Sevilla después de estar casi cien años en la plaza de Santa Cruz, en un edificio diseñado por Juan Talavera Heredia.

Mala noticia que sorprende y que aun más ha sorprendido a los franceses afincados en Sevilla, que no terminan de creérselo.

La importancia de los vínculos de la cultura francesa y Sevilla pide que se refuercen con más y mejor presencia del Institut Français y de las Escuelas Francesas, verdadero semillero de amor hacia lo francés entre los sevillanos, comenzando por el conocimiento de su lengua.

La actividad docente de esta institución se inicia en 1902 por voluntad de una asociación benéfica de franceses en Sevilla. Su edificio de la calle Abades ha sido un referente para muchas generaciones de sevillanos, entre ellos muchos miembros de mi familia.

Con ocasión del año Murillo, se ha recordado la entrada en Sevilla de los ejércitos de Napoleón y el expolio en obras de arte y derribos de iglesias y conventos, aunque no se debe olvidar que José Bonaparte fue recibido por los sevillanos con gritos de "¡Viva el rey!" y "¡Trabajo, pan y justicia!".

Los vínculos con Francia y su cultura en Sevilla se potencian con la llegada de los Duques de Montpensier.

Las flores de lis siguen coronando las verjas del Palacio de San Telmo. Llegó el ferrocarril y se construyó el Puente de Triana, casi una réplica del Puente del Carrusel de Paris.

Construimos el Teatro San Fernando con la aportación de los ingenieros franceses Gustavo Steinacher y Pablo Rohault de Fleury.

Y pocos años después el gran ilustrador Gustav Doré dibujó la Puerta del Perdón, el Nazareno del Silencio en la calle y un par de apuntes del Teatro Principal.

Es el mismo teatro de la calle San Acacio, donde el gran bailarín y genial coreógrafo Marius Petipá y su partenaire la bella Marie Guy Stephan, maravillaron a los sevillanos.

Sin olvidar a Prosper Merimée que publica en los mismos años su novela Carmen, que da origen al mito de la cigarrera reforzado universalmente con la música de Georges Bizet. Y un poco más adelante a su contra imagen en la narración La Mujer y el pelele, de Pierre Louÿs.

Casi sin darnos cuenta hemos llegado a Jean Claude Nicolás Forestier, ingeniero paisajista francés, autor del Parque de María Luisa, obra que ha cumplido los cien años de existencia y que debemos cuidar como gran monumento popular a los vínculos entre Sevilla y la cultura francesa.

Pero no podemos despedir estas líneas sin mencionar al escritor francés Joseph Peyré que en 1953 publicó La pasión según Sevilla, obra clave para entender nuestra Semana Santa.

Francia y Sevilla seguirán unidas sin el Consulado General, que se marcha tras casi 100 años.

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