Francisco Oñate

Biólogo y miembro de la Red Sevilla por el Clima

Sevilla en la encrucijada verde

El autor reclama medidas de movilidad sostenible y zanjar la pérdida de arboleda y de zonas verdes para lograr el camino a la capitalidad verde 

Una de las pérgolas de sombra del muelle de Nueva York en Sevilla. Una de las pérgolas de sombra del muelle de Nueva York en Sevilla.

Una de las pérgolas de sombra del muelle de Nueva York en Sevilla. / Juan Carlos Muñoz (Sevilla)

El próximo año 2020 entra en funcionamiento el Acuerdo de París sobre Cambio Climático que demanda una actuación colectiva de medidas para la descarbonización de la economía y contención del aumento de la temperatura global del planeta.

Dos factores sobresalen lastrando llamativamente el punto de partida de nuestra ciudad en su posible “camino verde” y que hay que abordar con la máxima urgencia

Un compromiso al que están abocadas el conjunto de entidades políticas, económicas y sociales, en concordancia también con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 establecidos por Naciones Unidas, y que será de nuevo revisado en la Cumbre del Clima de Nueva York que se celebra hoy. “Traigan planes, no discursos”, ha urgido el secretario general de la ONU, António Guterres, a los líderes políticos de los países al mismo tiempo que apela a la presión de la sociedad civil como factor determinante de cambio ante la emergencia climática del planeta.

En este escenario las ciudades, principales protagonistas de esta inaplazable transición ecológica, deberán definir entre otras medidas planes de acción climática específicos, donde el esfuerzo e implicación del conjunto de la sociedad serán decisivos.

Y en esa andadura hacia la sostenibilidad urbana un instrumento importante con el que cuentan las ciudades europeas son los Premios Capital Verde, otorgados por la Comisión Europea desde el año 2008, que reconocen sus esfuerzos e iniciativas para ser más habitables y respetuosas con su entorno ambiental.

Sevilla ha presentado su candidatura a dicho galardón en anteriores ediciones (2016, 2018) sin alcanzar el propósito deseado. Desde el Ayuntamiento de la ciudad se han intentado poner las premisas, desde el inicio de la anterior legislatura, mediante dos documentos de planeamiento: el Plan de Acción por el Clima y la Energía Sostenible, un avance tímido e insuficiente cuestionado en distintos aspectos de sus análisis y metas para la ciudad, y el Plan Estratégico Sevilla 2030, un documento con mayor consenso social y objetivos a largo plazo que deberá activar de inmediato las estrategias, proyectos y planes sectoriales de sostenibilidad urbana que contempla.

Sin embargo dos factores sobresalen lastrando llamativamente el punto de partida de nuestra ciudad en su posible “camino verde” y que hay que abordar con la máxima urgencia.

En primer lugar la pérdida significativa, cuantitativa y cualitativa, de arboleda y zonas verdes que son origen de un conflicto permanente entre la gestión municipal y distintos sectores de la opinión pública y la sociedad.

En segundo lugar, y con más relevancia si cabe, la ausencia de planes y medidas efectivas de movilidad que incidan de forma positiva sobre la calidad del aire que respiramos, disminuyendo el tráfico, el ruido y la contaminación atmosférica.

En su reciente encuentro con su homólogo de Lisboa, galardonada con el premio Capital Verde Europea 2020, el alcalde de Sevilla ha manifestado públicamente el propósito de trabajar conjuntamente con la ciudad portuguesa para intercambiar experiencias y perfeccionar el proyecto a presentar por Sevilla con vistas a 2023.

De todo lo anterior se deduce que, para seguir legítimamente aspirando a dicho galardón, es necesaria una propuesta más profunda en lo ambiental y participada en lo social, que aúne a los distintos actores sociales de nuestra ciudad y que pueda dar sus frutos en un horizonte no muy lejano, por ejemplo al finalizar este nuevo mandato municipal. Un proyecto que genere ilusión y que necesita para su proyección y desarrollo sustentarse al menos en cuatro pilares esenciales:

–Incorporar por el Ayuntamiento, y especialmente en el discurso de su regidor sobre la ciudad, la propuesta de Sevilla Capital Verde Europea 2023 entre los fines preferentes a conseguir en esta legislatura.

–Crear una entidad promotora que coordine todas las iniciativas que se generen en la ciudad, tanto en el ámbito público como en el privado.

–Realizar un Plan de Acción Climática Municipal que respalde con presupuestos y actuaciones anuales, a partir del ejercicio 2020, la apuesta de nuestra ciudad por la sostenibilidad y, por consiguiente, a la presentación de la capitalidad verde en 2023.

–Activar la implicación de la ciudadanía sevillana, a través de la educación y sensibilización en los objetivos urbanos de sostenibilidad y, sobre todo, mediante una participación real y activa desde la gestación y en la ejecución del proyecto.Hasta la fecha ha existido consenso político en el Ayuntamiento sobre esta iniciativa que puede contribuir notablemente en la cualificación internacional de Sevilla como referente mediterráneo en las actuaciones ante el cambio climático. También existe una buena acogida inicial entre la población, como lo demuestran las miles de firmas recogidas y los actos públicos celebrados durante los pasados meses.

Estamos en la encrucijada verde. Hay que elegir camino.

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