Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Fronteras

Juanma Moreno ordena el cierre de Andalucía y a continuación reconoce que no puede hacer cumplir la orden

Sale Juanma Moreno a la hora del informativo de la noche de Canal Sur. Nunca, según cuentan los que entienden, el telediario de la autonómica había llegado a tal pico de audiencia. No es para menos: el presidente andaluz se dispone a anuncia el cierre de las fronteras, que no existen, de Andalucía con sus comunidades vecinas y, de paso, el de varias provincias, entre ellas Sevilla, en las que no se va a poder salir del término municipal. Debe sentirse uno muy poderoso cuando se pone delante de una cámara de televisión y suelta un discurso como el del miércoles por la noche. Por eso hasta se puede explicar la parafernalia de jefe de Estado que han adoptado en esta pandemia las intervenciones de nuestros líderes autonómicos. En la de Juanma Moreno, que es hombre de gestos comedidos, sólo faltó el himno al final de sus palabras. Pero no era plan.

El presidente de la Junta fue lo suficientemente sincero, y ello le honra, para inmediatamente después de proclamar que había ordenado el cierre de Andalucía admitir humildemente que no tenía medios de ningún tipo para hacer cumplir sus órdenes. En esta región, afortunadamente para nosotros, no tenemos policía autonómica e incluso la que custodia las sedes oficiales de la Junta se la presta el Ministerio de Interior, por lo que el presidente, tras hacer su solemne proclama, tuvo que pedir a las autoridades que de verdad mandan en el Estado que le echaran una mano y pusieran a la Policía y a la Guardia Civil a hacer la tarea.

Ahí está una de las grandes contradicciones de esta situación caótica que estamos viviendo y que el virus no hace sino agravar. El Gobierno central proclama el estado de alarma y se quita de en medio para que lo administren autoridades regionales que, lógicamente, no tienen instrumentos para gestionar una realidad tan compleja ni los deben de tener. Y así se llega a pulsos políticos absurdos -véase Madrid y su hoy cierro, mañana abro- y a una ineficacia generalizada en medio de un deterioro que no para de la situación sanitaria. En Europa, que aguanta modelos tan descentralizados como el alemán, se llevan las manos a la cabeza por el espectáculo que estamos dando en España.

En medio de esta situación cada día más insostenible, los andaluces tenemos que agradecer al presidente que, por lo menos, hable con una enorme sinceridad y sin poner paños calientes. El otro día nos avisó de lo que nos aguarda a la vuelta de pocas semanas y de que se tomarán medidas todavía más duras. No lo duden. El virus no entiende de fronteras ni de autonomías.

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