Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Funambulismo

SERÁ porque el pabellón de Castellón no está dispuesto de forma idónea para ubicar una cámara central, el partido de baloncesto entre España y Polonia llegó a tener momentos de visionado insufrible, con una ubicación demasiado escorada para seguir la panorámica del juego. Son esos efectos extraños que tienen a veces las retransmisiones de estos tiempos, que buscan demasiada amplitud, como si sólo estuvieran pensadas para pantallas grandes y canales en alta definición. Y ni siquiera se podía seguir ese encuentro por TVE HD porque en ese momento estaban con David Ferrer en Cincinnati.

Todo lo que rodea a TVE en estos tiempos tiene ese punto entre lo caótico y lo problemático que termina empañándolo todo. Hasta uno de los mejores repartos que ha existido en una serie nacional, Gran Reserva: el origen, contempla un precipitado (y algo injusto) naufragio. Y más allá de la antena, se barruntan tormentones de los gordos en Prado del Reír tras el cese del directivo que se encargaba de las compras y de las cuentas. Esto sí que huele peor que todos los boicots promovidos por hazteoir.org.

TVE va salvando su parrilla con esa figura del patrocinio cultural, publicidad descarada y encubierta en la mayoría de los casos, que sufraga así los derechos deportivos, la oferta de La 2 y casi todo el prime time. Si no han patrocinado los telediarios es, sencillamente, porque no pueden. Y las dos privadas miran para otro lado. Prefieren que TVE arañe patrocinios antes de que pueda regresar la publicidad a la cadena pública y con ello los 300 millones que ahora se reparten Mediaset y Atresmedia. Sí, todos nosotros estamos viviendo sobre un equilibrio inestable, como funambulistas suicidas.

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