EL análisis de los Presupuestos Generales del Estado que el lector encontrará en nuestras páginas se inicia con la frase siguiente: "El año que viene será de vacas flacas para la provincia de Sevilla, a tenor de las partidas de inversiones que el Gobierno de la nación ha fijado en su proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2009". No es sólo el año que viene, ni siquiera ya los siete años malditos del sueño bíblico de José, porque son ya 19 los años consecutivos de vacas flacas para nuestra provincia, los mismos en que la inversión por habitante es sistemáticamente inferior a la media española. Un año más seguimos en el furgón de cola, superando ahora sólo a Alicante, las islas (con menos posibilidades de infraestructuras por sus condicionantes físicos) y las comunidades forales (que por su régimen especial ya se allegan dinero por otros conductos). Para colmo, Sevilla va a recibir en los Presupuestos 148 millones de euros menos todavía que en los actualmente vigentes, por más que se envuelva la consignación presupuestaria con el celofán de la gran inversión para la ronda SE-40 a fin de descongestionar las saturadas vías de tráfico de la capital y del área metropolitana. Fijarse sólo en este capítulo equivaldría a mirar el dedo en lugar de la Luna, como en la historia del bobo. No es nuestro estilo entrar por la senda del agravio comparativo ni de señalar al Norte o al Este, pero creemos que diecinueve años consecutivos de penitencia económica por las obras de la Expo 92, la mayor parte de las cuales beneficiaron a Andalucía antes que a Sevilla, son más que suficientes para exigir de una vez que al menos se nos aplique el mismo criterio que la Junta de Andalucía señala como el más justo y equitativo a la hora de las inversiones: basta con que se hagan en función de nuestra población. Pues ni por ésas, ya que Sevilla no es acreedora del trato mínimo que Andalucía reclama para sí en su propio Estatuto de Autonomía. Si ni siquiera el Gobierno es capaz de cumplir la palabra dada por el presidente Zapatero a los sevillanos de que habría aportación estatal para la ampliación de Fibes por tratarse de un proyecto de dimensión supralocal, si ni siquiera cabe un gesto simbólico en ese sentido, ¿de qué sirve que las instituciones sevillanas se precien de que existe un Gobierno amigo en Madrid? Parafraseando a Erich María Remarque, la respuesta de Sevilla a la pregunta sobre los Presupuestos sólo puede ser, tras 19 años igual, un "sin novedad en el frente".

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