al punto

Juan Ojeda

Gente sensata

HOY es día festivo, o no laborable. Sevilla palmea en Feria y los partidos hacen los últimos preparativos para esa campaña electoral que, oficialmente, comienza en la noche del próximo jueves. Y digo lo de oficialmente porque esos últimos quince días le corresponden al periodo de campaña por imperativo legal, pero la verdad es que llevamos en clave electoral mucho tiempo, quizás demasiado para la tranquilidad del espíritu colectivo, suponiendo que el colectivo tenga espíritu. Pero lo cierto es que esa quincena de campaña oficial no va a cambiar en absoluto la intención de los votantes, que ya han oído todo lo que tenían que oír, han visto todo lo que tenían que ver y leído todo lo que tenían que leer. O sea, que muy bien podría declararse quincena de reflexión y el resultado sería el mismo. Pero no va a ser así, claro está, y por eso tenemos que hablar de campaña.

Lo que no estaría de más es que en estos pocos días que quedan hasta el pistoletazo oficial, los líderes políticos, candidatos y responsables de los partidos tuviesen el gesto humilde de hacer un examen de conciencia y calibrasen si esa guerra sin cuartel, con descalificaciones constantes hacia el adversario, que en muchos casos están cogidas por los pelos, entrando en peligrosos huertos personales, y con una masiva utilización de la técnica del ventilador, es lo que los ciudadanos estaban esperando.

Con una mayoría de gente agobiada por los efectos de la crisis, preocupada por su futuro, y el de los suyos, habría que preguntarse si lo que estaban esperando es esa pelea de gallos con los espolones afilados. Si era ésa su esperanza o lo que quieren es un mensaje de tranquilidad, de confianza y de serenidad que, a la hora de depositar su voto, vaya para quien vaya, les ofrezca la garantía de que están eligiendo a personas sensatas, responsables, honradas y comprometidas con el bien común y con el servicio público. Con la mano en el corazón, ¿es eso lo que hasta ahora se está transmitiendo? La respuesta es fácil, pero la dejo en el aire.

Ya sé que es ir de iluso por la vida el pensar que, a estas alturas, con las heridas de la confrontación sangrantes y la munición preparada, esa reflexión vaya a modificar los comportamientos partidistas y conseguir que la campaña, la oficial, sea eso para lo que está pensada, y es que cada uno se dedique a exponer sus propuestas, sus soluciones o, incluso, hacer públicas su utopías, da igual. Pero, en definitiva, convencer a los ciudadanos, que el día 22 van a ir a votar, de que pueden confiar en ellos. Se trata, en resumen, de demostrar que también en la política hay gente sensata.

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