La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Gracias con el corazón a un motor de vida

Por una vez y ojalá que sirva de precedente para intentar quitarle al lunes ese color marrón que lo distingue, el lunes de ayer, recién doblado el ecuador de mayo, amaneció verde que te quiero verde, que verde es el color de la esperanza y de otras cuestiones que no vienen a cuento. Un lunes que fue como el portón por donde entraba pujante, preñado de ilusión, el remate final a una vida que ya va buscando la orilla. Desde que la vida se me puso por delante, Sevilla vino a ocupar toda la línea de mi horizonte particular. Dedicado a quererla tras entrar de lleno en sus entrañas, el periodismo fue el vehículo por donde tuve la oportunidad de tratarla a diario. Fue y sigue siendo, no sé por cuánto tiempo, Sevilla el motor de una vida que ahora se ve recompensada con creces. Y desde esta atalaya diaria mi agradecimiento más emocionado a cuantos apoyaron la recompensa.

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