Granos de Arena

Recuerda que el transcurrir del tiempo no quita las ilusiones, pero reduce las posibilidades

Le conocí cuando la vida le llevó de su Navarra natal a Madrid. Persona trabajadora, gozaba del aprecio de sus jefes porque era eso que denominamos como "cumplidor". De ahí que fuera ascendido a la sede central en Madrid, donde continuó trabajando interminables jornadas que únicamente se veían interrumpidas para dormir en soledad. Y así hasta pasados los sesenta, donde un superior del que se desconocían sus méritos, pero frío tomando decisiones que afectaban a otros, le rescindió el contrato porque había que rejuvenecer la empresa. Regresó a su Rivera natal, se reencontró con sus amigos de juventud y se presentó en las listas de Unión del Pueblo Navarro convirtiéndose en concejal de una localidad en la que la menestra alcanza una de sus cimas más altas.

Nos volvimos a encontrar con motivo del funeral de un amigo común. Separados debido al coronavirus, al reconocernos ambos sonreímos. Sin embargo, su aspecto era triste. Cuando le pregunté por como estaba, me dijo que aprendiendo a envejecer. Y que no era fácil, porque la vejez es un proceso de pérdida. "Pierdes salud, oportunidades, amigos, familiares, el trabajo, relevancia, físico e incluso las ilusiones del alma". Lo pierdes todo, se te escapa la vida como agua entre las manos y no hay nada que podamos hacer, porque la vejez no llega con libro de instrucciones. Me dijo resignado.

¿Algún consejo? Le pregunté. Sí, contestó; no hagas deporte, a cierta edad sólo deja secuelas; come todo aquello que te haga disfrutar porque la felicidad no mata; busca buenas historias, las hay en los libros, el cine, las series, la radio y los periódicos; cuida de tus amigos como lo que son, un tesoro; prescinde de tus enemigos porque son sólo macetas vacías, y relaciónate con los jóvenes, ya que la juventud sólo se adquiere por contagio. Y si pese a ello te siguen doliendo la espalda y el corazón, recuerda que el transcurrir del tiempo no quita las ilusiones, pero reduce las posibilidades.

Y al escucharle, no sé por qué, me vino a la cabeza el Rey emérito y lo imaginé en su hotel de lujo únicamente rodeado por los millones de granos de arena que dan forma al desierto. Definitivamente envejecer no es recomendable y hacerlo a solas , mucho menos.

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