Crónica personal

Pilar / cernuda /

Guapura

PRODUCE sonrojo el debate abierto sobre el atractivo de Pedro Sánchez, el candidato que se bate el cobre con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias para conseguir la secretaría general del PSOE.

Nada más fácil que ponerse trascendentes y criticar a quienes tratan de justificar el primer éxito de Sánchez con el argumento de su apariencia física, lo que evidentemente indicaría que esos críticos tienen en escasa consideración a la militancia socialista, hasta el punto que piensan que se mueve por razones exclusivamente superficiales, estéticas, sin entrar en lo que promueven cada uno de los aspirantes, qué significaría para el PSOE tenerlos como máximo dirigentes, qué aportan, cuál es su capacidad de entusiasmar a los votantes y de sacar al partido del actual ostracismo, por no decir hundimiento.

Y si seguimos en el campo de la trascendencia, el debate sobre la ventaja de Sánchez por su apariencia personal significaría que los militantes socialistas se encuentran tan faltos de estímulos, tan faltos de ideas sobre las que debatir, tan desmadejados al ir de decepción en decepción en los últimos años, que han perdido la capacidad de hacer una mínima autocrítica para tratar de recuperar el mucho terreno perdido, han perdido la capacidad de análisis para comprender cuál de los tres candidatos presenta un proyecto más sólido con el que relanzar el partido, y han perdido también la capacidad de mirar a su alrededor para ver qué esperan los españoles de sus gobernantes.

Si dejamos la trascendencia, hay motivos sobrados para meterse de lleno en el terreno de lo frívolo ante el superficial debate sobre la relación entre belleza y éxito político. Es evidente que Sánchez tiene más aspecto de galán que Madina, pero también el joven vasco tiene su punto, como lo tiene el más maduro Pérez Tapias que además es decano de una facultad, ninguna tontería. Y siguiendo en la línea frívola, se podría analizar el sentir del militante socialista en función de las cuentas corrientes de los candidatos, por ejemplo. Con este debate sobre la guapura de los candidatos, además de desdeñar el criterio de los militantes, se entra en un terreno resbaladizo en el que alguien, muchos, pueden salir mal parados.

Los militantes van a elegir al que de momento será nada menos que el líder de la oposición, y en el futuro puede ser presidente de Gobierno. Dejémonos, por tanto, de sandeces. Bastante serio es que se lamine a una generación bien preparada para dar paso a una que aún no se sabe si lo está...

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios