La ciudad y los días

carlos / colón

Gustan a todo el mundo

POSTDATA a lo que escribía ayer sobre la Ley de Mecenazgo. El experto en cultura y sociedad en los siglos XIX y XX Donald Sassoon, autor del imprescindible Cultura. El patrimonio común de los europeos (Crítica), se muestra escéptico con las leyes de mecenazgo alegando, entre otras cosas, que con una financiación exclusivamente privada "le va a costar mucho encontrar patrocinios" a la cultura que no sea popular (es decir, que no viva cómodamente en el mercado o genere colas para asistir a conciertos o exposiciones por cuestión de prestigio o de gusto). Y lo justifica así: "Si los presupuestos de un museo dependen por entero de las empresas privadas, sus actividades querrán estar únicamente al lado de artistas reconocidos y famosos. Pensemos, por ejemplo, en el MET de Nueva York, donde en los últimos 50 años se habrán representado una o dos óperas contemporáneas. Lo seguro es programar a Verdi, Wagner o Rossini. Vamos, lo que gusta a todo el mundo".

Incierto. De las cuatro óperas programadas por el Maestranza esta temporada sólo una, Doctor Atomic de Adams, es contemporánea. Las tres temporadas anteriores no se programó ninguna. El Real de Madrid incluye esta temporada tres óperas contemporáneas entre las 11 que programa. No está mal, aunque una, Muerte en Venecia de Britten, se puede considerar un clásico del siglo pasado. En la temporada anterior sólo presentó dos óperas contemporáneas entre las 12 programadas; y en la de 2012-2013, sólo una de 15: la Elektra de Strauss, en realidad otro clásico del siglo XX estrenado hace 105 años. De las doce óperas programadas esta temporada por el Liceo sólo dos son del siglo XX: Arabella de Strauss -que es de 1933- y La voz humana de Poulenc. En las dos temporadas anteriores unicamente incluyó tres óperas contemporáneas-Street Scene (1947), Porgy and Bess (1935) y La Atlántida (1927-1946)- entre las 22 programadas.

No parece que el patrocinio público sea un motor para la ópera moderna. El MET de Nueva York programa esta temporada óperas de Adams, Bartok, Shostakovich y Stravinsky. Un coetáneo y tres clásicos del siglo XX en una oferta de 24 producciones. No parece que en los últimos 50 años sólo se hayan estrenado allí una o dos óperas contemporáneas. Público o privado, se programa por igual "lo que gusta a todo el mundo". Y la amplitud del gusto depende de la educación. Sin olvidar que un teatro no es un potro de tortura.

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