desde el fénix

José Ramón Del Río

Halloween

ACABAN de celebrarse la festividad de Todos los Santos y el Día de Difuntos. Lo de celebrarse es un eufemismo, porque hoy ambas fiestas pasan en silencio o, por lo menos, oscurecidas por la fiesta del Halloween, recién importada de EEUU de América. Personalmente echo mucho de menos estas celebraciones porque en mi niñez, en los tristes años cuarenta del siglo pasado, los huesos de santo, de yema, de chocolate o de batata y los buñuelos rellenos de crema, nata o cidra, nos endulzaban con una golosina que no era habitual en nuestra dieta. Entonces, o se pasaba hambre o había que contentarse con garbanzos, lentejas y habichuelas, y no había lugar para exquisiteces. Pese al luto del día, también el de difuntos animaba las calles, porque los deudos y familiares llevaban flores al cementerio e, incluso coronas los más pudientes, de las que colgaban las cintas de seda negra, en las que se había escrito, con letras doradas, el "no te olvidan". Además, de niños, disfrutábamos ayudando a las tres misas con el sacerdote de casulla negra y nos asombraba que no fueran completas las tres misas, sino que la segunda era más corta que la primera y la tercera más que la segunda.

Pero el mejor recuerdo, además del de los dulces, era la representación del Tenorio. Ningún pueblo o ciudad con teatro dejaba de programar la inmortal obra de Zorrilla y representarla con profesionales y, si no se podía, con aficionados. Muchos podíamos recitar algunos de sus versos. Desde el "cuán gritan esos malditos", hasta "luz de donde el sol la toma" y, sobre todo los ovillejos: "que queréis, buen caballero/ quiero…". Hoy esta escenificación ha sido sustituida, por las calabazas y el "truco o trato" del Halloween y tiene el respaldo entusiasta de la niñez, a la que siempre le gustó disfrazarse. En lugar de los fúnebres disfraces de Halloween, de brujas o de muertos vivos, cuánto mejor lucirían nuestras criaturas disfrazadas de Don Juan Tenorio o de Doña Inés y también del comendador o de Ciutti, y en lugar de pedir dinero, solicitar huesos de santo o buñuelos de chocolate.

Halloween es una contracción de la expresión inglesa "All hallow's eve" que significa "la víspera de todos los santos". Por ello los que celebran esta fiesta están celebrando, sin saberlo, la de todos lo santos. La iglesia allá por los años 700 instaura el 1 de noviembre la festividad de todos los santos, para aquellos que no tenían una festividad propia en el santoral. Los celtas celebraban el 31 de octubre la fiesta del Samhain, y cuando algunos se convirtieron al cristianismo, la Iglesia pensó que no era cosa de dejar a los conversos a nuestra fe sin una fiesta que celebraban cuando eran paganos.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios