La ciudad y los días

carlos / colón

Hombres de plata y matadores

GIRAUTA, de Páramo o Arrimadas; Sáenz de Santamaría, Maroto o Casado; Iceta, Díaz o García-Page... Parece que, tal vez salvo en el caso del bien valorado Albert Rivera, los hombres y mujeres de plata de los partidos valen más que los matadores. Se dice de Rajoy que debería dar un paso atrás para que una nueva generación no contaminada por escándalos de corrupción tome el relevo. No debería ser un problema porque, de todos los partidos, el PP es el que tiene mejor cuadrilla dispuesta a coger los trastos de matar. Rajoy es un hombre moderado y centrado, desde luego, pero da una imagen de matador metido en años, regordete, excesivamente cauteloso tras múltiples cornadas y revolcones, demasiado comprometido -aunque él sea honrado- con un entorno de sobrecogedores (antiguo apodo de los críticos taurinos sobornados) y de apoderados dados a componendas.

Rivera, pese a su buena valoración en las encuestas, a veces parece el novillero que sólo toreaba en Cataluña; y es demasiado propenso al salto de la rana. Le falta el temple de los maestros. Dicen los del PP que Girauta se pasó a Ciudadanos tras pasar por el PSOE y fracasar en el PP. Es cierto, pero tal eso le acerque a un electorado popular y socialista que pasó su voto a Ciudadanos tras los fracasos del PP y el PSOE (otros lo pasaron a Podemos, pero si lo hicieron sin pensar o por cabreo están a tiempo de rectificar: basta que se informen). En cuanto a Sánchez, qué quieren que les diga: pertenece al universo del Platanito o incluso del Bombero Torero y las charlotadas. ¿Y Podemos? Toreo de salón universitario que pretende subvertir las reglas de un arte que desconocen y no respetan. En cuanto a los de IU, actualmente decidiendo si se diluyen en Podemos o no, han pasado del toreo, o más bien del Toro de la Vega, a los forcados portugueses: un grupito intentando aguantar la embestida electoral tras obtener solo dos escaños en las últimas elecciones.

Parece claro, para casi todos menos para ellos, que es necesaria la renovación de los líderes. Salvo Rivera, por sus méritos, y Podemos, por sus deméritos: se presenten como comunistas leninistas, bolivarianos o socialdemócratas -según el viento que sople- son lo que son sin posibilidad de mejora o renovación. Ningún partido lo hará a estas alturas. La noche del 26-J será la de los cuchillos largos, afilados en los resultados electorales.

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