Fragmentos

juan ruesga navarro

Hoteles, residencias y hospederías

Sevilla es una ciudad atractiva para las celebraciones y el turismo. Qué vamos a hacer, ¿decidles que no vengan?

Muchos edificios vacantes o en abandono están en obras para transformarse en hoteles de cuatro y cinco estrellas. Antiguas sedes de bancos o grandes almacenes. Viejos hoteles o casas de vecinos. El último que se nos anuncia es la rehabilitación del edificio de Aníbal González del Salón Variedades Lido en la calle Trajano, más conocido por su uso como cine y sus viviendas de plantas superiores, para convertirlo en un hotel de suites con la planta baja readaptada a usos de espectáculos. Por no hablar de los que ya han tenido esa adaptación y están en pleno funcionamiento, en antiguos palacios y casas señoriales.

En años atrás, con la llegada de la Junta de Andalucía, muchas casas y nobles edificios de Sevilla se adaptaron como sedes de consejerías y servicios autonómicos, empezando por el Palacio de San Telmo y el Hospital de las Cinco Llagas. Después, nos pareció que la administración autonómica se había hecho demasiado grande. Ahora estamos en una buena época de turismo y posiblemente sea más duradera para viajeros de hoteles, ya que Sevilla está en todas las listas de destinos deseados. Con múltiples atractivos patrimoniales y culturales, que hemos cuidado y que seguiremos ampliando como en el caso de Atarazanas y otras instalaciones para espectáculos y ocio en Fibes y en la Cartuja, recinto que aún no ha terminado de explotar todas sus posibilidades en el campo de cultura y ocio, además de ser un notable parque de empresas. Pero nos empieza a asustar el desarrollo turístico.

Las universidades, públicas y privadas, con sus campus y atractivas titulaciones y, por qué no decirlo, con su creciente prestigio investigador, atraen a numerosos estudiantes de fuera de la ciudad y empiezan a proyectarse y construirse nuevas residencias de estudiantes, con inversiones privadas cuantiosas. También empieza a vislumbrase una solución a los conventos de clausura en su transformación en hospederías. Santa Rosalía y el Socorro ya están en funcionamiento. Y otros están en la lista de espera de esta nueva oportunidad, como los conventos de San Leandro, Santa Paula, Santa Inés, etcétera. Una solución que en la misma Roma adoptaron hace mucho tiempo. Turismo de congresos, estudiantes, turismo cultural, turismo religioso. Sevilla, capital de Andalucía, es una ciudad atractiva para su visita y para la celebración de acontecimientos públicos y privados. ¿Alguien ha dicho bodas? Y qué vamos a hacer, ¿decidles que no vengan?

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