Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Huesca, una de esas celadas que guarda el curso

El Betis visita al colista con la obligación de no afligirse por la presencia del General Invierno

Decíamos ayer que la cita de hoy en el Alcoraz oscense parecía apta sólo para esquimales. La fecha, la hora y el lugar de autos así lo hacen presagiar, pero la vida es dura y sólo cabe mirar hacia adelante. Se trata de una cita crucial para que el Betis se instale en el piso que anhela en la tabla y que es muy alto para el lugar que ocupa en la lista de presupuestos de la categoría. Un lugar como para que luego se le critique su nivel de exigencia.

Tras el parón que tanto nubló el mal partido con el Eibar, la vida se reanuda en el campo del colista. Colista destacado precisamente en un curso de apreturas, pero los del Alto Aragón están en tan desairada posición con todo merecimiento y tras haber ganado en una sola de las diecisiete jornadas que llevamos. Condiciones más que suficientes como para que este Betis de tan definida personalidad tenga como objetivo único el de volver con todo el botín de esos fríos pirenaicos.

Y, como decíamos ayer, el General Invierno puede constituirse en un enemigo más temible que el rival, pero la Liga presenta estos recovecos y estas celadas en su camino. Celadas que hay contrarrestar con el cuchillo en la boca y sin cogerle asco al partido por muchas ganas que den de irse de la pelea a las primeras de cambio. Es, además, el primer repecho de una cuesta empinada a más no poder y con una cantidad de puertos tan numerosa que no admiten distracciones ni lugar al desánimo.

El carrusel de partidos que encierra enero hace que la cuesta obligue a un esfuerzo importante y que acarrea el adobo de la climatología en este partido de hoy. Estamos en el arranque de dichas dificultades y se presume que Setién empezará a barajar lo que tiene a fin de dosificar sudores. Lo que viene es de aúpa, con dos rivales heridos a corto plazo como son la Real y el Real, por lo que no cabe otra que apretar los dientes y abrigarse lo más posible para salir con bien del trance.

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