La ciudad y los días

carlos / colón

Hundirnos para salvarnos

ESPADAS y Torrijos abrazan la causa de los huelguistas de Lipasam, leo. Y la que se les ponga por delante con tal de erosionar al alcalde, aunque sea al precio de dar la razón a quien objetivamente no la tiene, apoyar una huelga abusiva y bendecir las penurias que están padeciendo esos rehenes inocentes que son los ciudadanos. Todo vale en esta hora. La hemorragia de credibilidad de un PP gravemente herido de escándalos de corrupción es la única fuente de alimento para ese vampiro sin colmillos que es el anémico y decaído PSOE. El estruendo del caso Bárcenas ha sofocado el ruido de los ERE. Ahora o nunca. Si le logra unir la corriente de descontento generada por las medidas contra la crisis y la de indignación creada por el caso Bárcenas es posible que la inundación se lleve por delante al Gobierno. Y eso es lo que importa. Sin valorar las consecuencias que pueda tener sobre la calamitosa situación. Es lo malo que tiene la política cuando se degrada en partitocracia: el interés de los políticos está por encima del de los ciudadanos y el del partido por encima del de la nación.

Supongo que los más honrados se engañarán con el viejo argumento de que el bien del partido es el bien de la nación, y el triunfo en las urnas o la permanencia en el poder de los otros representa un mal que justifica todas las argucias que, forzando el límite de la legalidad sin traspasarlo, contribuyan a derribarlo. Los menos honrados harán lo que haga falta para mantener esa gigantescas oficinas de colocación y despachos de enjuagues que son los partidos cuando se deteriora la en principio noble y siempre necesaria tarea política.

Ya pasó en los tiempos de "la pinza", cuando en 1994 el PP e IU no repararon en medios ni midieron consecuencias para derribar al Gobierno de González. Y entre el 11 y el 13 de marzo de 2004, cuando el PP y el PSOE utilizaron electoralistamente los trágicos atentados. En este deporte de intentar derribar al oponente zarandeando al Estado, siempre aprovechando una situación crítica, no hay inocentes: PP y PSOE lo han practicado por igual, en ocasiones sirviéndose de IU como comparsa. ¿Hay esperanza? Poca. Ayer se dijo en el comité provincial del PSOE sevillano, presidido por Griñán y Rubalcaba, que "sólo hay una solución: este partido". Los otros creen lo mismo. Y lo peor es que ambos -resistiendo o embistiendo- están tan convencidos de ello que son capaces de hundirnos para salvarnos.

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