En tránsito

eduardo / jordá

Idiomas en el autobús

EN el autobús tengo que ayudar a una pareja de turistas ingleses que se han equivocado de parada y que no consiguen entender nada. Por supuesto, nadie en el autobús habla inglés. Entre los pasajeros hay muchas personas mayores, y es normal que no tengan ni idea de inglés porque apenas han tenido oportunidades de aprenderlo. Pero en el autobús también viajan bastantes jóvenes, y algunos parecen universitarios, y en su caso ese desconocimiento es mucho más preocupante. ¿No se supone que todos han estudiado inglés en el colegio? ¿No se supone que todos deberían tener un nivel aceptable de inglés? Pues no, para nada. Y si nos creemos lo contrario -como cada vez que alguien suelta esa fastuosa tontería de que tenemos la generación joven mejor preparada de la historia-, sólo nos estamos engañando.

Que en el año 2013, después de años y años de inversiones costosísimas en educación, tengamos unos niveles tan bajos de inglés demuestra el modelo de país fracasado en el que vivimos. Pensemos en nuestros políticos, en los líderes empresariales y sindicales, en los rectores de Universidad, en los profesores universitarios, en los locutores de televisión. ¿Cuántos saben inglés? Pocos, poquísimos, o ninguno. Nuestra mejor locutora de televisión -Ana Blanco- pronuncia George Bush como "Yorch Bús". Ana Blanco lleva veinte años en el noticiario más importante de la televisión pública. ¿No ha tenido tiempo de aprender inglés? ¿Y cómo es posible que nadie se lo haya exigido? Y repito que Ana Blanco es una excelente profesional, pero en las condiciones actuales ningún locutor de televisión debería dar las noticias sin saber inglés. Y lo mismo -repito- debería ocurrir con todos los políticos y personajes relevantes de la Administración. No es posible que en un gobierno de un país europeo desarrollado sólo haya un ministro -Luis de Guindos- que hable inglés. Y será mejor que no nos preguntemos cuántos miembros del actual gabinete andaluz -o de los pasados, o de los que vendrán- saben algo de inglés, aunque sea un poquito.

Ya no valen excusas. Llevamos años invirtiendo dinero en clases de inglés, pero está visto que ese dinero no ha servido de nada. Hace años regalábamos ordenadores a nuestros escolares, y ahora tenemos que pagarles a muchos de ellos las tres comidas que sus padres no pueden darles en su casa. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Hasta qué punto nos hemos engañado y seguimos engañándonos? Ojalá lo sepamos algún día.

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