Por montera

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La Iglesia en la tierra

QUIÉN iba a imaginar que en una sencilla herboristería ubicada en el centro de Vigo iba a engendrarse la cuna de la mayor secta del país? Miguel Rosendo da Silva empezó su trama en la trastienda de una botica donde, tras unas cortinas, en lugar de vender plantas medicinales y hierbas, ofrecía a sus clientes desesperados la lectura de la carta astral o técnicas esotéricas. Llegaron a ser medio millar el grupo de adeptos de este hombre que decía haber resucitado a los dos años y salir del ataúd para luego asumir el encargo divino de ser el Arcángel Miguel en la tierra y salvar a los desesperados. La pregunta es tan sencilla como compleja la respuesta ¿Qué tipo de persona se cree semejantes majaderías? Habría que preguntárselo a un psicoanalista para que nos explicara cómo se puede anular la voluntad de una persona.

En principio podrían entregarse a un iluminado tal aquellos desesperanzados con la vida. Quienes no encuentran en su día a día ilusión ninguna por vivir o no saber disfrutar de ninguna de las cosas que ésta nos ofrece. Uno puede caer, por diferentes motivos, en una depresión que le arrastra a una tristeza de tal magnitud que sólo te lleva al deseo de querer encerrarte en tu casa y huir de cualquier comunicación con la sociedad. Ni siquiera la de tu entorno. Me pregunto que siendo posible que una persona caiga en las redes de un tipo con grandes habilidades de persuasión te "abduzca" hasta llegar a convencerte de que vayas marcando las paredes de las calles y de tu casa con un cuchillo. Pero que caigan familias enteras en el engaño de un hombre que dice ser la encarnación de Dios en la tierra y te convenza de que va a sanarte metiendo su mano en tu vagina para sanarte de tus tormentos mentales o que debas mantener relaciones sexuales con él para que su semen sea el "cuerpo de Cristo", eso sí que me resulta inexplicable.

Por eso me resulta muy preocupante descubrir el pobre estado mental de muchas personas de nuestra sociedad que dependen de un "sanalotodo" para encontrar el mundo ideal donde sobrevivir. A Miguel Rosendo da Silva lo han detenido acusado de ser un agresor sexual, de blanquear dinero y estafarlo. Pero interesante será ver los argumentos jurídicos que se le atribuyen para encerrar a un depredador psicosocial que aseguraba, también, ser de otro mundo extraterrestre. Algo que debería, también, plantearse es la actuación y responsabilidad del obispado desde donde se envió a un visitador canónico para que investigara las denuncias de las que ya tenían conocimiento por afectados que relataban abusos sexuales, rituales satánicos, anulación de voluntad e irregularidades económicas. Y digo, si ya es difícil imaginar que en una herboristería se genere una fábrica de anulación de voluntades ¿por qué el obispado no lo denunció a la Administración civil?

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