La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Ikea o cómo el enemigo vive en casa

Con amigos como éstos sobran los enemigos y un proyecto que preveía la creación de siete mil puestos de trabajo se ha ido a hacer puñetas. Sólo hay que ver el impacto que Ikea tiene en su tienda de Castilleja, qué colas de coches se forman en el nudo con Tomares, para saber que otro establecimiento en la otra punta de la ciudad sería como un maná que revertiría la depresión actual. Pero tenemos el enemigo en casa y todo se ha frustrado por culpa de los que debieran velar por nuestros intereses. Y en vez de hacerlo, Sevilla nuevamente es víctima de una situación kafkiana, inaceptable e incomprensible. Demasiado tiempo llevamos ya en el convencimiento de que la capitalidad autonómica es más un lastre que una ventaja. Aquí seguimos pidiendo perdón a diario desde aquellos fastos del 92 que nos siguen echando en cara con la aquiescencia del régimen.

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