La ciudad y los días

carlos / colón

Indefensión ciudadana

SÓLO empezamos a salir, tímidamente, de la peor crisis sufrida desde 1929. Tenemos 4.698.783 parados. Las instituciones asistenciales religiosas están desbordadas. Los colegios andaluces se han visto obligados a ofrecer tres comidas gratuitas a los niños en situaciones de riesgo de malnutrición. Hace pocos días el Financial Times publicaba un artículo tremendista en el que se aludía al "hambre de los niños andaluces". Según la ONG Educo, uno de cada cuatro menores de 16 años sufre malnutrición y cada tres minutos un niño cae en la pobreza. Tenemos gravemente comprometido nuestro futuro a causa del estrepitoso fracaso educativo que nos sitúa en los últimos lugares de Europa en calidad y en los primeros en abandono escolar.

En cuanto a lo que pintamos internacionalmente se pueden poner dos ejemplos, uno más serio y otro más anecdótico: nuestro papel en la crisis siria y en la designación de la sede de los Juegos Olímpicos 2020. En lo primero quedó claro que, frente a Washington, Pekín, Londres, París, Berlín y Moscú, la opinión de Madrid cuenta lo mismo en el mundo que la de don Pablo, el alcalde de aquella Villar del Río por la que pasó de largo el Plan Marshall. En lo segundo no será necesario recordar los gestos de la alcaldesa que pareció sufrir un ataque Actor's Studio y su relaxing cup of café con leche, que superan las más feroces parodias de nuestros patéticos intentos por parecer americanos.

En esta situación la clase política española está tan ocupada en ella misma que casi no le queda tiempo para dedicarse a los graves asuntos de interés general. Bárcenas y los ERE, usados como cachiporras para atizarse los unos a los otros, tienen comprometidos y enredados a los dos partidos mayoritarios. El PP está seriamente tocado y el PSOE, tocado y hundido por el mayor escándalo de corrupción en nuestra historia democrática. Cataluña, fiel a su historia y espoleada por Mas, aprovecha el peor momento de crisis económica e institucional para sacar el fantoche independentista y anticonstitucional. Ayer sólo faltó Leni Riefenstahl grabando desde uno de los helicópteros pagados por la Generalitat el despliegue de la cadena humana, como si fuera el triunfo de la voluntad nacional catalana o una coreografía de Corea del Norte.

Los ciudadanos españoles están indefensos frente a una clase política mayoritariamente endogámica, egoísta y sobre todo mediocre.

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