La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

'Influencer' y educadores

Tienen al alcance de la mano lo mejor que el genio humano ha creado. Pero les falta quien les eduque

No es infrecuente que nuestros lectores se enzarcen entre ellos al pie de los artículos o informaciones de la edición digital. La crónica de Juan Parejo sobre la bulla que montó una influencer en la tienda de una marca de ropa interior y de baño de la que es "embajadora" motivó un comentario crítico hacia este fenómeno al que una lectora respondió así: "Hola, soy una de las chicas que ayer estuvo haciendo cola desde las 8 de la mañana hasta las 5:30 de la tarde. Y lo que deberías de entender de qué ya no estamos en épocas franquistas ni en la que la juventud tienen que tener toda el mismo gusto y las mismas costumbres. Tú no deberías de criticar algo cuando ni sabes lo que esa persona ha echo ni porque es una influencia para nosotros pero mira te lo voy a explicar. Esa "persona" te hace mirar la vida de otra manera y quizás tú no lo entiendas porque por lo que se ve en tu comentario a parte de ser cerradito de mente tienes pinta de ser mayor!! Y te digo más nos ha enseñado a respetar, a estar orgullosos de quién somos, a amar libremente y ha defendido a la mujer como poc@s lo hacen. Y eso es lo que necesita este país!! Que respeten más e igualen más y que se dejen de hundir el país que es lo que están haciendo. Que este pais necesita un lavado completamente y el futuro que somos nosotros se lo vamos a dar!!...".

Lo reproduzco literalmente, con su propia redacción y ortografía, como el reflejo de la influencer en el espejo de una de sus seguidoras. Y no cargo contra estos jóvenes. Son víctimas inconscientes de un entorno culturalmente degradado, de las redes sociales, de los planes de estudio que desde la Logse los han dejado educativa y culturalmente indefensos, y de la mercantilización antihumanista de la Universidad tras el plan Bolonia (Fernando Savater: "Es casi imposible no pensar que lo que la reforma de Bolonia va a producir en un futuro inmediato, con la sustitución de las licenciaturas por grados, es justamente una degradación de los estudios y de las titulaciones; o sea, los graduados de mañana sabrán menos que los licenciados de hoy"). Tienen a su alcance, como ninguna otra generación lo ha tenido, y muchas veces gratis, lo mejor que el genio humano ha creado a lo largo de 2.500 años. Pero les faltan quienes, con pasión y autoridad, los guíen contagiándoles el aprecio, el deseo y el disfrute de ellos. Es decir, quienes los eduquen (de ducere: guiar).

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