La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Inquietos y conmovidos, al alimón

Como se ceba al pavo con vistas a la noche más familiar del año, así están haciendo con nosotros para ver si hay alguna forma de que podamos celebrar la Navidad como Dios manda. Nos están cuidando con el fin sublime de que lleguemos en condiciones óptimas de cara a los festolines navideños para unos y el solsticio invernal para el resto. Dos semanitas más de austeridad es lo que ordena la autoridad vigente en un alarde proteccionista que nos conmueve. Y así como el pavo ya se inquieta cuando a sus oídos llega el primer villancico, a los humanos nos alegra las pajarillas pensar que esta estabulación no tiene otro fin que el de nuestro bien. Conmueve, por tanto, cómo miran los mandarines a estos polichinelas que, más pronto o más tarde, con pandemia y sin ella, habrá de comerse la tierra. El pavo se inquieta y el hombre piafa por escapar de este secuestro.

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