Crónica personal

Pilar / cernuda

Insulto a la paz

ESTA semana se decide el Nobel de la Paz. Entre los que se mencionan como posibles ganadores de se encuentran el papa Francisco; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; la joven paquistaní Malala, un símbolo para quienes defienden el derecho de la mujer musulmana a recibir educación … y Edward Snowden. El Nobel de la Paz ha provocado controversia en varias ocasiones, no hay más que recordar la reacción que provocó que se le concediera a Obama al poco tiempo de ser elegido presidente. Si efectivamente el jurado se inclina por Snowden frente a figuras como Francisco, Malala o Ban, habrá que llegar a la conclusión de que ese premio se ha convertido en un disparate.

Snowden, al que un sector de la sociedad admira porque considera que gracias a él se ha sabido que la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU espiaba el espectro electrónico, es un traidor con todas las letras. ¿O es que un hombre preparado como él, tan preparado que consiguió ser consultor en dos de las más importantes agencias de información del mundo, pensaba que la CIA y la ANS se limitaban a analizar textos de periódicos? Antes de que se convirtiera en el filtrador número uno del mundo era sabido que todas las comunicaciones están controladas, sobre todo desde que el terrorismo islamista se ha convertido en el asunto más preocupante de este siglo. Es la razón de que existan los mecanismos que permiten encriptar conversaciones telefónicas, y que en las grandes reuniones no se permita que se acceda a la sala con teléfonos móviles.

Cosa distinta es que Snowden haya denunciado que se controlaban conversaciones privadas de los más importantes dirigentes mundiales, se comprende la indignación generalizada, pero de ahí a ser meritorio del Nobel de la Paz hay un abismo.

Sólo quienes trabajan en la lucha contra los terroristas islamistas conocen la importancia del control del espacio electrónico. Que eso significa faltar al esencial derecho a la privacidad es evidente, y ese control abre el debate sobre si el derecho a la seguridad debe prevalecer siempre sobre ese derecho a la privacidad. Snowden sabía perfectamente, antes de trabajar en la CIA y la ANS, que la información es el elemento básico en la lucha contra el terrorismo, y las grandes operaciones antiterroristas tienen su origen en conversaciones escuchadas aleatoriamente e investigadas cuando se han advertido palabras que podían indicar que alguien estaba preparando algo en algún sitio.

Concederle el Nobel sería un insulto a quienes de verdad se han dejado la piel por defender la paz en el mundo.

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