La ciudad y los días

carlos / colón

Intransigencia antirrociera

ES curioso lo de los sofocones que se toman los enemigos de la Semana Santa o del Rocío con estas fiestas que, en pura lógica democrática, interesan, apasionan o emocionan a miles de sevillanos y andaluces. Recuérdese la feliz multitud que acompañó a la Macarena durante 24 horas. Nunca he visto tanto pueblo llenando tantas calles durante tanto tiempo.

Pero más curioso aún es su interés masoquista por leer las informaciones sobre estas fiestas que tanto les irritan. Supongo que se creen en el deber cívico y progresista de informarse sobre tan tremendos frenos al progreso de los andaluces (porque todos sabemos que si la Semana Santa y el Rocío desaparecieran esto sería la Atenas del siglo V, el Londres del XIX, el París de 1900 o el Nueva York de los años 50: el faro de la inteligencia y la creatividad mundial) para después escribir sus comentarios despectivos y con frecuencia insultantes.

No suelo leerlos, la verdad. Pero a veces me pica la curiosidad. A lo peor, como ellos, tengo un fondo masoquista. Leo: "Maleducados rocieros.", "bárbaros.", "a ponerse ciegos de todo.", "yo rezo a la Blanca Paloma para que les explote un cohete en la cara.", "borracheras cuando se supone que la fiesta es religiosa.", "Andalucía no profunda, sino subterránea.", "una marcha de rancios señoritos de patilla y gomina, una marcha de vergüenza y alcohol.".

Leyéndolos recordaba el maravilloso artículo escrito por Manuel Chaves Nogales (por el laicista Chaves Nogales, por el republicano Chaves Nogales, por el antifranquista Chaves Nogales) sobre la salida del Rocío de Triana en el crítico junio de 1936. Creo oportuno recordarlo: "Dando de lado a las luchas políticas y sociales, olvidando por un momento la honda división que hoy separa a unos españoles de otros, la gente de los pueblos, toda la gente, los 'bolcheviques' como los 'cavernícolas', acuden complacidos al paso de los romeros para verlos desfilar... Hay un grito unánime: '¡Viva la Blanca Paloma!'. Algún beato intransigente protesta contra el paganismo que rezuma el festejo y contra la falta de auténtica religiosidad de los romeros. Algún beato del otro lado -que también en el otro lado hay beatería- les señala rencorosamente con el dedo, llamándoles 'fascistas'.

Pero a despecho de unos y otros, la gallarda comitiva surca jubilosa los campos de Andalucía envuelta en la simpatía popular". 78 años después los "beatos intransigentes" siguen sin enterarse.

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