La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Jane Powell, la novia eterna

Vivirá siempre en una de las películas que han hecho más felices a más espectadores en la historia del cine

Ha muerto Jane Powell. ¿No se recuerda quién es? Pregunte a sus abuelos o a sus padres. Pregunte a quienes fueron a ver Siete novias para siete hermanos el Sábado de Gloria de 1955 -el último, por cierto, antes de la reforma de la liturgia que instituyó el Sábado Santo- al cine Imperial, a quienes vieron las reposiciones que se sucedieron desde entonces, incluyendo su adaptación al formato 70 mm. con seis pistas estéreo en los años 60, a quienes -ya sea en su estreno, una de sus reposiciones en salas de cine o uno de sus pases por televisión- vieron a Jane Powell lucir su dulce belleza -como the girl next door (la chica de la puerta de al lado) fue lanzada por la Metro, retomándolo ella en su sincera autobiografía que tituló con ironía The Girl Next Door… And How Grew (La chica de la puerta de al lado… Y como creció)-, bailar con tan elegante ligereza y cantar con tan bella voz de soprano. Seguro que no han olvidado ni su rostro, ni su sonrisa, ni sus bailes, ni su voz cantando Wonderful, Wonderful Day, When You're in Love, Goin'Courtin o June Bride.

Porque Siete novias para siete hermanos, con su dirección de Stanley Donen, sus coreografías acrobáticas de Michael Kid, sus canciones de Gene de Paul y Johnny Mercer, las rotundas presencias de los novios -todos atletas o grandes bailarines- y la encantadoras de las novias -bailarinas procedentes de Broadway-, y el dúo de la soprano Jane Powell y el barítono Howard Keel es una de las películas que han producido más felicidad de calidad a más espectadores en la historia del cine.

Jane Powell, en su largo contrato con la Metro Goldwyn Mayer de 1943 a 1955, fue también la pareja de Fred Astaire en Bodas reales (Donen, 1951), la intérprete de Una chica de pueblo (Kardos, 1953) que contiene uno de los mejores números de la historia del musical coreografiado por Busby Berkeley o una de las tres chicas -las otras eran Ann Miller y Debbie Reynolds- conquistadas por tres marineros en Hit the Deck (Rowland, 1955). Desgraciadamente tras la Metro fue fichada por RKO con tan mala fortuna que su primera película -Eligiendo novio (1956, Leisen)- fue también la última: el estudio quebró, la película estuvo dos años sin distribución y Powell, tras un par de fracasos, se retiró del cine para dedicarse a la televisión y el teatro. La despedimos cantándole con Howard Keel Bless Your Beatiful Hide.

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