Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Jefes de Partido

HACE una semana, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, en su infinita sabiduría, la que imprime el uso y disfrute del Boletín Oficial, decidió cesar al delegado de la Consejería de Medio Ambiente en Málaga. El tal delegado era un alto funcionario ejemplar en muchas cosas: preparado, eficaz, disponible. Eso sí, llevaba 12 años en el cargo, lo que invitaba a pensar que quizá sería bueno renovar el puesto. Una renovación que, ya que estamos, podría ser extensible a otros capitostes de la Junta con 12 años de esforzados desvelos a sus espaldas. Pero el delegado cesado, Ignacio Trillo, tenía alguna falta: ejercía desde su puesto oficial de la Junta, que debe ser un gobierno para todos, una oposición frontal al alcalde del PP, Francisco de la Torre. Y también ejercía de rebelde con la ejecutiva provincial del PSOE. Esto último lo ha llevado de cabeza hasta el BOJA.

El asunto no tendría más importancia, si no fuese porque quien ha cesado a Trillo no ha sido la consejera del ramo, sino el flamante nuevo secretario provincial de los socialistas malagueños en un gesto que suena a aviso para navegantes: "cuidadito con ser díscolos con la dirección del Partido porque os puede costar el puesto de trabajo". Nótese que la palabra Partido debe escribirse en este caso con mayúsculas, porque como rezaba en aquel lema de los comunistas de la República Democrática Alemana, el partido siempre tiene la razón. Y fuera del Partido no hay más que sombras y desolación. Miguel Ángel Heredia, diputado en el Congreso y funcionario del PSOE desde sus años de dirigente de las Juventudes, acababa de actuar como el líder local que quiere hacerse respetar. Que se sepa: la Junta en las provincias nombra a los delegados que le dicta el Partido. Y el Partido aparta a los rebeldes. Esto es lo que hay.

Trillo tuvo un papel principalísimo en uno de los actos más notables de la Junta en la Costa del Sol desde su fundación: de él partió el informe ambiental que declaraba intocables once millones de metros cuadrados de alto valor ecológico, que Jesús Gil quería convertir en suelo urbano en su PGOU ilegal de finales de los 90. La prensa local lo ha sacado a hombros del campo. Javier Gómez, subdirector de Málaga hoy ha escrito: "Difícil lo tiene el secretario de los socialistas para que este relevo no sea visto como lo que es: una purga interna". Y Teodoro León Gross, en el Sur, apuntaba que "en el PSOE de Andalucía, donde se confunde el partido y la administración, cada vez parece haber menos líderes territoriales y más jefes provinciales del Movimiento". Como todo es posible, lo mismo ha habido alguien que ha felicitado a Heredia por su machada. (En el diccionario de la RAE, machada tiene una acepción interesante: necedad).

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