Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Jesulines

EL documental de la intrahistoria del ciudadano Jesús Janeiro lo grabaron en su ostentoso casoflón de mamposterías, pero esas escenas podrían haber sido captadas años atrás, en la era del tigre Currupipi, y no nos habríamos dado cuenta. Ya en el mioceno de la televisión privada Jesulín se expresaba en el mismo dialecto subterráneo-serrano, trufado de gruesas palabrotas, que le granjearon sus primitivas simpatías y sus posteriores empachos generales. Aquella ingenuidad de ruda piel de corcho convirtió al ubriqueño en una estrella mate que encabezó una constelación chusca, una cadena de spins off a cual más denigrante. La despechada Belén Esteban, que a día de hoy sufrimos por un par de revolcones, es la mariarca de esta parada de los monstruos de manteca. La ojerosa de San Blas afianzó su popularidad tras la ruptura mientras alimentaba a gritos a su retoño con pollo empanado. Ahora la secunda su odiada María José Campanario.

En fin, que lo del otro lunes en Antena 3, con el pretencioso nombre de Deberías saber de mí, y pese a triunfar entre la audiencia andaluza, fue un tostón cortijero y pelotero porque todo, más o menos, ya lo habíamos visto. Se aliñó además con una semblanza conocida y previsible del protagonista, que estuvo muy por debajo del retrato cotidiano que para Canal Sur pintó Toñi Moreno hace un año. Jesulín y su mujer, con la trastienda judicial que le colea, querían enjuagar su imagen, a cambio de unos eurillos, mientras Antena 3 contraataca a Telebelén.

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