La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Lágrimas a los cuatro vientos

Doblando que esté el cabo para un nuevo día, esta noche, cuando sean las doce en todos los relojes de Sevilla sonarán desde la Giganta cuatro clarinazos a los cuatro puntos cardinales y siempre en el sentido de las agujas del reloj. Sonarán como cuatro cuchillos al aire de la noche en una ceremonia que se repite de forma inveterada desde hace más de treinta años por obra y desvelos de un sevillano con iniciativa. Tanto empuje y ganas tenía entonces Rogelio Trifón de hacer ejercicio de sevillanía que logró convertir en tradición algo que él desempolvó en los felices ochenta junto al inolvidable cura Estudillo, canónigo preconciliar que combinaba su fe sevillista con el currismo más insobornable. Esta madrugada, nuevamente las Lágrimas de San Pedro al aire de una Sevilla que se viene arriba con estas pequeñas cosas tan grandes, tan entrañables y ya tan tradicionales.

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