Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Lágrimas de cocodrilo

EL primer ministro chino Wen Jiabao hizo ayer en el 18 congreso del Partido Comunista chino un alegato contra la corrupción. Era un déjà vu. Porque en la apertura del congreso, ya había dicho lo mismo el presidente saliente del país Hu Jintao. Ambos han reclamado más democracia para acabar con los abusos de poder. Curiosa palabra para los dirigentes máximos de una dictadura. Pero es una muletilla permanente en sus labios, conscientes de que la corrupción masiva de miles de dirigentes del partido figura entre las preocupaciones más importantes de los 2.270 delegados del congreso.

Y doblemente curiosa la alusión de Wen a la corrupción, después de que el periódico más influyente del mundo, el New York Times, revelara la semana pasada que familiares y amigos del primer ministro poseen participaciones en una amplia red de empresas por valor de 2.700 millones de dólares (2.087 millones de euros). Esta fortuna familiar se ha forjado en paralelo al ascenso de Wen en los órganos de poder de China, sobre todo desde que en 1998 fue nombrado viceprimer ministro y en 2003 llegó a primer ministro. Estos cargos le han permitido tomar decisiones sobre los movimientos de capital de las empresas chinas y la inversión pública en determinados sectores. Wen, muy digno, ha pedido al partido que abra una investigación sobre estas acusaciones.

Gran parte de la riqueza de la familia del primer ministro está en manos de su mujer, Zhang Beili, a la que popularmente se conoce como La Reina de Diamantes, porque ha conseguido toda su fortuna en el negocio de joyas. Otro de los grandes beneficiarios del patrimonio familitar es el único hijo del matrimonio, Winston, de 40 años de edad, conocido como El Principito, que junto a su mujer ha hecho lucrativas inversiones en la industria tecnológica, electrónica y financiera. Además, el hermano pequeño del primer ministro también se ha aprovechado directamente de su gestión; es el propietario de una compañía que ha conseguido más de 23 millones de euros en contratos y licencias estatales.

Inasequible a estas acusaciones del NYT, Wen dijo al congreso que se deben fortalecer las instituciones de modo que se eliminen los sobornos y se promueva la integridad de los funcionarios. Lo mismo que aquí cuando hay problemas estructurales, de deuda o de solvencia bancaria se invoca el latiguillo de "más Europa", los dirigentes chinos, para entendernos reclaman "más partido". El lamento por la corrupción suena a lágrimas de cocodrilo.

El mismo eco que producen las palabras de la ministra de Empleo, que pide "sensibilidad y flexibilidad" a Iberia, porque pretende despedir a 4.500 trabajadores en aplicación de la reforma laboral promovida por la propia Fátima Báñez. Contradicciones que tiene la vida.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios