en tránsito

Eduardo Jordá

Lección de economía

MIRA, ésta es la única fábrica que continúa abierta en esta ciudad". Estábamos en el centro de Pennsylvania, en un día frío y lluvioso, y nos bajamos del coche y mi amigo me enseñó un edificio enorme que parecía un carguero abandonado en un muelle en desuso, todo corroído por la humedad y el óxido. Aquella fábrica se dedicaba a producir material ferroviario, pero los trenes tenían cada vez menos pasajeros en Estados Unidos, así que no era seguro que pudiera mantenerse durante mucho tiempo. Hasta hacía pocos años había otras dos fábricas en la ciudad, pero las dos habían cerrado.

Fue entonces cuando intenté recordar la última vez que había visto un artículo que llevara la marca Made in USA. ¿Fue en uno de los primeros cedés que salieron al mercado en los años 80? No supe contestar. Y en cambio, en estos últimos años he visto etiquetas que nunca antes había visto, o que ni siquiera había imaginado como posibles: Made in Bangla Desh, Made in Vietnam, Made in Mauritius. Esta última es una de las etiquetas más abundantes, aunque corresponda a una remota isla del Océano Índico de la que mucha gente no ha oído hablar: "Fabricado en Isla Mauricio". ¿Quién iba a decirlo hace diez años?

La primera lección de economía actual consiste en mirar las etiquetas de fabricación de los productos que tenemos en casa. El armario proporciona muchas sorpresas. No he encontrado ni una sola prenda de vestir que lleve la etiqueta Made in EU (la de la Unión Europea), ni tampoco Made in USA, ni mucho menos la arqueológica Made in Spain, que ahora ya sólo suena a película del destape con Esteso y Pajares corriendo detrás de una rubia de bote. La cocina también resulta instructiva. Después de repasar alacenas y estantes, sólo he encontrado una cafetera que sea Made in Italy, aparte de un cuchillo jamonero que ostentaba con una especie de orgullo infantil el lema Producto de Albacete (me temo que subvencionado por algún organismo autonómico). Pero el resto de productos de cocina eran de orígenes indiscutibles (Made in China), incluso unas tazas que venían de promoción con un paquete de cereales Kellogg's. Y por cierto, me llevé una sorpresa cuando fui a inspeccionar los objetos comprados en Ikea. Una parrilla llamada Ovsÿvaargø, o algo así, y que yo imaginaba fabricada cerca del Círculo Polar, llevaba la extraña marca Made in Italy. Y una ensaladera de madera, que yo había creído confeccionada con un abedul boreal, llevaba el consabido Made in China marcado con letras muy pequeñas.

Y entonces volví a recordar la fábrica de Pennsylvania. Y me pregunté qué significaba "economía productiva", y si todavía vivíamos en un país que tuviera una remota relación con esas dos palabras.

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