El poliedro

Lionel el emprendedor

Hay una literatura tan abundante como heterogénea sobre las cualidades del 'gran hombre' creador de empresa

Aquienes escriben sobre economía se les suele censurar que no den noticias positivas. Uno mira alrededor e incluso haciendo un poder no encuentra coartadas para asumir una pretendida función alentadora de la opinión y la información. Y de pronto, él. Permitan la hemorragia de adjetivos: discreto, humilde, solidario, generoso, aguerrido, innovador, astuto, arriesgado, rápido, honesto, perseverante, motivador, líder. ¿Un prototipo del espíritu emprendedor? ¿Un empresario diez? No, Lionel Messi. El martes, contra un Arsenal al que hizo parecer un equipo de la liga de fútbol-empresa, el argentino volvió a teletransportarnos a una dimensión donde el deleite y la emoción se sirven en una alfombra verde en la que, majestuosamente sencillo, emerge el deportista en el que todos debemos mirarnos. Por suerte, nuestros hijos lo tienen a él como modelo, en vez de a nuestro Maradona. Hasta guapo parece. Tras el cuarto gol del pequeño Leo, un señor exclamó con sana envidia a mi lado: "¡Qué alegría de hijo!". No era para menos.

El miércoles, la EOI y el Grupo Joly entregaron los premios del concurso anual de emprendedores universitarios que promueven ambas empresas desde hace ocho años. El día anterior, Messi le metía cuatro goles como cuatro soles al equipo de Arsene Wenger. Mientras escuchaba el discurso de un ponente que glosaba las cualidades idóneas para crear empresa, mi actual pelotero preferido se me vino a la mente sin remedio. El mundo del emprendedor, del emprendizaje, del emprendimiento, el entrepreneurship y hasta de la emprendeduría da mucho juego a investigadores y oradores de máster, que interpelan a la audiencia pidiéndole cosas como "Que levanten la mano los que tienen confianza en sí mismos". Ahí es nada. ¿Al volante del coche? ¿Al sentir la mirada torva de un cabeza rapada? ¿En una entrevista de trabajo? ¿Al invertir en bolsa? ¿Al tirar un penalti? ¿En el lecho previamente a la coyunda?

Los numerosísimos listados de cualidades emprendedoras son diversos y hasta contradictorios. Igual que conocemos a futbolistas geniales con personalidades totalmente distintas, conocemos a empresarios de éxito que no se parecen en nada entre sí, y que me disculpen los colegas que manejan, con rigor investigador, datos cualitativos y cuantitativos sobre empresarios intentado identificar los rasgos del hombre de empresa canónico. Maradona, Messi, Zidane, George Best, Cardeñosa, Van Basten y Cruyff se parecen en lo mismo que Steve Balmer, Amancio Ortega, Florentino Pérez, Berlusconi y Emilio Botín: en que han triunfado. Hay gente que ha hecho fortuna y ha creado riqueza a su alrededor cuya personalidad era tímida o farruca, aparentemente segura o todo lo contrario. De hecho, la falta de confianza en uno mismo y los complejos o las burlas en el colegio pueden ser el origen de una carrera empresarial de éxito. Ser muy miope o muy bajito, o muy esbelto y con vista de lince. Una familia cálida y cierta puede ayudar mucho, o no haber conocido a padre alguno. Haber nacido en una familia con posibles o ser un self-made man (o woman, claro). Quizá sólo cabe recomendar la fidelidad al propio estilo personal. Porque de color de ojos no se cambia.

Ah, el talento. Lo genético, lo ambiental, lo adquirido. Demasiado complicado. Para promover empresarios y directivos Messi Way, lo más claro es facilitarles la tarea y sancionar sin ambages la competencia desleal o ilegal. Para facilitarles la tarea, no queda sino facilitar el establecimiento: España es el país de la OCDE (el club de los ricos y los más o menos ricos) donde más tiempo y sinsabor lleva montar un negocio. El Gobierno central, el regional o el local deben favorecer las condiciones y la financiación de las empresas serias, y olvidar ela clonación caracterial. Como hicieron con Messi en La Masía cuando era todavía más pequeño que ahora: cuidarlo. Gloria a él por muchos años.

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